2 de diciembre de 2008

Reseña: La Muerte de Flash

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Título en España: La Muerte de Flash
Título en USA: The Flash: Fastest Man Alive nº9 & The Flash: Fastest Man Alive nº10 & The Flash: Fastest Man Alive nº11 & The Flash: Fastest Man Alive nº12 & The Flash: Fastest Man Alive nº13
Formato: Tomo tapa rústica, color, 144 páginas.
Precio: 11.95 €
Editorial: Planeta DeAgostini Cómics

Reseña:

Desde que Geoff Johns abandonara la serie de Flash justo antes del gran crossover que sacudió el Universo DC el año pasado, Crisis Infinita, el Velocista Escarlata no ha levantado cabeza en su serie regular. En Estados Unidos, el nuevo volumen, titulado "The Flash: The Fastest Man Alive", que ha sido publicado en España en dos tomos, éste y el anterior, "Flash: Un Año Después", la colección en la que Bart Allen viste el uniforme de Flash sólo ha durado 13 números. En este tomo se recoge el final de una etapa que no será recordada precisamente por su alta calidad.

El guionista de la historia es Marc Guggenheim, un profesional que vino del mundo de la televisión y al que ya estamos acostumbrados a ver por muchos de los títulos tanto de Marvel como de DC. Guggenheim toma el relevo de Danny Bilson y Paul DeMeo, los encargados de relanzar al nuevo Flash encarnado por el nieto de Barry Allen, Bart Allen, otrora Kid Flash, y de llevárselo desde Keystone City hasta Los Ángeles. Un cambio de escenario que perjudicó en gran medida al personaje, pero que sólo fue una gota más para que se colmara el vaso de las incongruencias que iban a tirar por tierra el magnífico trabajo que había dejado Geoff Johns. Sin embargo, cuando leí el nombre de Guggenheim en el lomo de este cómic (sí, en el lomo, porque Planeta ha obviado completamente la necesidad de poner los nombres de los autores en la portada para que sean visibles a todo el mundo), aún guardé la esperanza de que la serie tendría un final digno antes del relanzamiento que ya adivinaba de antemano por haber leído consecuencias de lo que sucede en el final de este tomo en dos series regulares como son "JLA" y "Cuenta Atrás a Crisis Final".

La historia que plantea Guggenheim no es nada que no hayamos visto una y mil veces en los cómics: una alianza de villanos liderados por alguno de ellos con un plan maestro que parece que les dará la victoria final, se forma para llevar a cabo ese plan hasta las últimas consecuencias y, de paso, derrotar al superhéroe que siempre los manda a prisión. En este caso, ese líder que surge es Inercia, el clon de Barry Allen, y en la alianza de villanos están muchos de los habituales de la gran galería a la que se tiene que enfrentar Flash cada vez que un metahumano comete un delito en Keystone o, en este caso, Los Ángeles. Así pues, veremos a personajes como Abra Kadabra, Ola de Calor, Capitán Frío o el Flautista formar filas alrededor de Inercia para, de una vez por todas, acabar con Flash y llenarse los bolsillos para una buena temporada. Por supuesto, y como suele pasar en estos casos, los planes de Inercia y lo que nos hace pensar difieren en ciertos puntos.

En una cosa sí que coincide este cómic con muchas de las historias típicas de un superhéroe como es Flash: los viajes en el tiempo con un factor al que se recurre casi inmediatamente al empezar la historia. Y no es que tengamos al protagonista saltando a través del espacio-tiempo en cada capítulo, curiosamente todo se desarrolla en el mismo tiempo, sólo que muchos de los personajes involucrados (el propio Inercia es el ejemplo más claro de todos). Una cosa sí que puedo avisar, y es que veremos a cierto personaje que a mí me pilla completamente desprevenido.

Frente a lo que he dicho, tenemos la historia en sí, que, si bien es mejor que su antecesor, no mucho más. Como he comentado más arriba, la alianza de supervillanos contra un héroe es algo que ya hemos leído con anterioridad, y es una buena idea para darle ese final que venía pidiendo la serie a gritos desde que Wally West dejara su manto en favor de Bart. Pero no se hace demasiado hincapié en esta nueva formación, lo que hace que parezca un planteamiento cojo y precipitado. Yo tengo demasiado reciente aquella guerra en la que los supervillanos, comandados por el Capitán Frío, se unieron para luchar contra Flash antes de Crisis Infinita y deja completamente en pañales los guiones de Guggenheim al respecto. Además, no parece que se desarrolle de una forma natural, pues Inercia gana y pierde la confianza de sus aliados página a página restando seriedad y continuidad a los hechos que están aconteciendo. Este error lo atribuyo, sobre todo, a la situación de la DC actual, en la que muchas de las cosas que deberían aparece en las páginas de la colección de Flash suceden fuera de éstas, por lo que detalles sobre lo que sucede después de la lucha final se pierden y muchas veces la actitud de algunos personajes confunde más que otra cosa.

Una de las cosas que menos me ha gustado, hasta el punto de molestarme, es la relación entre Bart y Valerie Pérez, ya no sólo porque el personaje de ella sea completamente prescindible (una ingeniera cuya inteligencia rivaliza con la de muchos científicos de Laboratorios STAR intentando sacar adelante una relación con un chaval adolescente en el cuerpo de un veinteañero que se juega la vida cada dos por tres a supervelocidad porque es el héroe conocido como Flash), sino porque en todo momento parece que Guggenheim busca la forma de mantenerla visible ante el lector de cara a su diálogo final con Bart, pero en realidad no sabe cómo afrontar la presencia del a chica en la vida del héroe. Incluso una discusión entre ellos hace que parezca más una comedia que un cómic de superhéroes en el que se disputan vidas y se pelea contra villanos. Es cierto que Guggenheim sólo recoge lo que ya sembraran DeMeo y Bilson, pero eso no quita que haya un esfuerzo por su parte en profundizar en la personalidad de un personaje que ha llegado a ser muy querido entre los fans como es Bart Allen.

En cuanto al dibujo, hay que decir que este tomo tiene cinco números USA y tres dibujantes diferentes, con lo que, en el cambio entre uno y otro hay siempre queda esa sensación de que la historia queda cortada e incomoda la lectura. El fuego lo abre Andy Kuhn, el que fuera dibujante de la colección desaparecida "Young Justice", con su particular estilo fresco y desenfadado, cercano a lo cartoon. El arte de Kuhn es el que más le va a este tomo, aunque es el que menos páginas aporta, pues intentar dotar de seriedad una historia como esta es una ardua tarea. Paco Díaz, dibujante español, recoge el testigo de Kuhn y da una visión muy distinta de todo, mucho más realista, más dinamismo en la narración y diversidad en cuanto a la estructura de las páginas. Sin embargo, deja un sabor de boca agridulce, porque algunas de las viñetas parecen muy cuidadas en su elaboración, pero otras casi da la sensación de que estén echas de forma apresurada. Por último, tenemos a Tony Daniel, al que ya pudimos ver no hace mucho en la serie regular de los "Jóvenes Titanes", y un autor con mucho más renombre que los dos anteriores. El final corre a cargo de Daniel y la verdad es que se agradece. Su estilo es mucho más cercano al de Paco Díaz que al de Andy Kuhn, pero aún así es incapaz de mejorar un guión tan malo.

En definitiva, un cómic que no le recomiendo a nadie en absoluto. Una compra sólo para aquellos que quieran cubrir el espacio vacío que existe entre Crisis Infinita y el relanzamiento de la colección de Flash a cargo de Mark Waid.

3/10

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2 comentarios:

JAVIER dijo...

Bueno, no me leí el tomo entero, sólo el final- y comentar dos cosas.
Si bart es el nieto de Barry, nacido en el futuro, aunque muera "ahora", ¿no podrá nacer cuando llegue la fecha de su nacimiento???
y otra cosa...ostras, no lo recuerdo. A ver ...Ah, sí. En una imagen de la nueva Liga de la Justicia, tras Crisis Final y tal, aparece un personaje vestido como Impulso
(claro que en las series de Superman, aprecen Flamedbird y Nigthwing, personajes antiguos que en kandor encarnaban Jimmy Olsen y Superman. ste Nightwing tiene una "telequinésis táctil"...¡vaya, igual que el finado Conner Kent/Superboy!!

Miguel N4 dijo...

Hola, hola

Como ya ves en la reseña, no te has pedido absolutamente nada, Javier.
En cuanto a las paradojas temporales, en los cómics de superhéroes suelen ocurrir este tipo de cosas y estoy seguro de que, en cuanto se le ocurra a alguien en DC, tirarán de esa idea que dices tú para recupear a Bart.

Por cierto, no sigo noticias de la edición de EEUU, así que no sé si ese "Impulso" de la JLA será Bart, Wally o Sánchez. :P A mí me gusta esperar a que salgan los cómics aquí en España.

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