15 de marzo de 2008

Reseña: Los Exiliados #12

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Título en España: Los Exiliados #12: Escalofrío en la noche
Título en EEUU: Exiles nº 52 & Exiles nº 53 & Exiles nº 54 & Exiles nº 55 & Exiles nº 56 & Exiles nº 57
Formato: Tomo tapas rústicas, color, 144 páginas
Precio: 9.25 €
Editorial: Panini Comics

Reseña:

Llegamos a la docena de tomos en el mercado (a parte del especial que salió con motivo de la Dinastía de M) de la serie de mutantes fuera de su realidad en Marvel. Por fin se dieron cuenta en Panini de que había que cambiar la periodicidad de publicación de esta serie regular para acercarse a la edición original estadounidense. A razón de seis números americanos por volumen ganamos tanto los lectores como ellos.

Desde la llegada de Tony Bedard a la colección parece que se ha variado un poco la filosofía en cuanto a arcos argumentales se refiere. Antes podíamos tener historias de hasta cinco números USA que ocupaban un tomo completo, con una aventura muy alargada en la cual llegábamos a acostumbrarnos a una realidad creada exclusivamente para esa historia y que más tarde sería abandonada por Los Exiliados una vez que la línea temporal fuera reestablecida. Ahora se trata de narrar la aventura siguiendo un esquema que se repite en las dos historias de más de un número de duración que tenemos en est tomo: El equipo llega a la realidad y se encuentra con la situación actual; el Tallus les indica qué es lo que tienen que hacer; ellos se encuentran con un personaje que está íntimamente relacionado con la misión; se enfrentan al principal problema que les impide cumplir con su cometido; y logran salir airosos de la situación. Debido a esto, el verdadero reto de Bedard a la hora de incluir variedad en sus relatos está en generar encuentros y situaciones lo más innovadoras o rocambolescas como le permita su imaginación. Afortunadamente, el cambio de guionistas esta vez ha supuesto un soplo de aire fresco, evitando que se repitan muchos errores del pasado.

En este volumen tenemos tres historias, la primera de ellas, "Planeta Viviente" nos mostrará una realidad a la que llegan Destello, Mímico, Morfo y compañía en la que tendrán que salvar la Tierra de "ser engañada" por Ego, el planeta viviente y que además tiene su propia consciencia. Y he utilizado bien el verbo: nuestro planeta ha sido infectado por Ego y esto dará lugar a alianzas muy poco comunes como la que tiene lugar entre esa curiosa encarnación de los Vengadores (la armadura de la versión femenina de Iron Man me recuerda muchísimo a la que le hiciera Tony Stark a la Viuda Negra en el segundo volumen de Ultimates) y el Doctor Muerte. Sin ser nada especial, esta pequeña historia tiene como atractivo la aparición de personajes galácticos últimamente muy dejados de lado por La Casa de las Ideas... Está bien que Bedard dé muestras de conocer el Universo Marvel, pues eso puede garantizarnos futuras aventuras mucho más prometedoras y desarrolladas que ésta.

Tras su paso por la anterior realidad, Los Exiliados recibirán una misión mucho más extraña que las de costumbre. A modo de interludio (con cambio ocasional de dibujante, Jim Calafiore cede su puesto por estas 22 páginas a Mizuki Sakakibra, artista habitual en esta colección que firma un buen fill in sin mucha complicación), Tony Bedard ofrece su particular visión de la teoría del efecto mariposa. En esta ocasión, Mímico, con la compra de una simple pasta, desencadenará una serie de acontecimientos que darán lugar a evitar un gran peligro para la humanidad. Cuanto menos es curioso cómo, en esta cadena de sucesos una simple acción desemboca en otra a nivel planetaria.

Sin embargo, es en la segunda mitad del tomo, con los tres últimos números americanos, donde más he disfrutado con la lectura del mismo (y que dan su título al volumen, "Escalofrío en la noche"): Los Exiliados aparecen en Nueva York, pero no es la ciudad a la que están acostumbrados, sino un emplazamiento que parece sacado de las historias de Conan el Bárbaro. De hecho, todo ha sido obra del propio Kulan Gath en un enfrentamiento contra el Spiderman de esa realidad. El hechicero, que ya fuera usado hace años por Chris Claremont (que, no se nos olvide, es el actual guionista principal de esta serie en el nuevo volumen que ya ha comenzado a publicarse en Estados Unidos), ha conseguido que toda la gente con superpoderes menos el amisotoso trepamuros se hayan vuelto verdaderos héroes de la fantasía medieval. Aunque no todo será lo que parece, pues hay otro enemigo más poderoso al que tendrán que enfrentarse y que ha sido capaz de desbancar al propio Kulan Gath y expulsarlo del trono.

Es agradable comprobar que hay guionistas capaces de compaginar a la perfección las historias de superhéroes con la fantasía épica en el cómic, medio en el que no se prodiga el género de los héroes, dragones, magos y mazmorras. A Bedard le sale una historia realmente buena en la cual hay cabida para traicionoes, combates, magia, los habituales guiños a la continuidad oficial de la editorial y... un cambio significativo en las filas del grupo. Hata ahora estábamos muy mal acostumbrados al esperar que algún miembro abandonar la formación y fuera sustituido por el agente temporal por otro distinto. Esta vez Bedard ha conseguido salirse por la tangente y, si bien ha sido capaz de dejar el final abierto para dicho cambio, ha demostrado que personajes como Heather Hudson han sido muy poco aprovechados en el pasado.

El dibujante de la gran mayoría del cómic es Jim Calafiore. Ya vimos a este artista dibujar guiones de otros escritores en esta misma colección, pero es con el actual con el que mejor se ha compenetrado. Yo fui el primero que se disgustó por su trabajo en New Excalibur, pero la verdad es que parece que se cuida mucho más a la hora de hacer los dibujos de Los Exiliados. El equipo artístico con el que trabaja sabe dotar de personalidad a los individuos. Además, el particular estilo de narración (abusa mucho de ciertos planos en detrimento de otros que son extraños de ver), a la vez que de las escenas repletas de rayos y acción, se está convirtiendo en fácilmente reconocible y asociable a esta colección.

En esumidas cuentas, ya podemos afirmar que el cambio de guionista le ha venido de perlas a la colección. La serie depende de la frescura de los guiones y el lector siempre exige cosas nuevas y sorprendentes con cada viaje temporal de Los Exiliados. por otro lado, el cliffhanger del final del tomo promete muchísimo.

Como nota curiosa, debo añadir que, tanto Calafiore en el número 52, como Sakakibara en el 54 hacen sendos guiños a los dibujos animados de Los Simpson. El primero con la central nuclear de Springfield y el segundo con aquel capítulo en el que la cabez de Homer se transformaba en una rosquilla gigante.

7.5/10

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