13 de septiembre de 2009

Las 20 series de dibujos animados que deberías ver si eres lector de Cabronos Extraños [XV]: La Banda del Patio

Posiblemente, estemos ante una de las series de televisión más recientes de toda la lista de esta Gran Saga Extraña, pero eso no es óbice para que os podamos decir una cosa bien clarita: La Banda del Patio es una de las series de dibujos animados que más molan de todas las que podáis encontrar actualmente en la televisión.



¡Menos mal que Disney Channel pasó a la TDT hace unos meses y ahora todos podemos disfrutar de uno de los mejores canales de dibujos animados de España! Recuerdo el tiempo en el que en mi casa éramos abonados al desaparecido Canal Satélite Digital y yo era uno de los pocos niños que podía ver Disney Channel en su casa (incluso llegué a ganar una sudadera en uno de los concursos telefónicos de Zon@ 7). Una de las series que antes me llamó la atención fue la de La Banda del Patio, en la que un grupo de niños de cuarto de primaria que tienen las mismas tontás en la cabeza que hemos tenido todos nosotros cuando hemos tenido esa edad (aunque más de uno diría que un servidor aún peca de ello, pero no nos desviemos del tema, tunantes).

La gracia partía de la base de que el grupo estaba compuesto por los estereotipos "buenos" de los niños que hay en un cole normal (lo mejor de la serie era que, a pesar de ser estadounidense, podía ser vista en casi cualquier país y la mayoría de las cosas coincidían en mayor o menor medida), mientras que dentro del resto, pues estaban los "enemigos" que tenemos siempre en neustra infancia. El arquitecto del patio de recreo del cole era el mismo que el que se encargó de hacer los campos de fútbol en la serie de "Oliver y Benji", por eso tenemos la sensación de que el patio es inmensamente grande y tiene muchísimas zonas distanciadas unas de otras. Anda que no pasaba yo envidia cuando veía que el grupo de pijas, estúpidas y odiosas Ashleys tenían un montón de ruedas en el que se podían meter para acceder a su club secreto, o que hubiera espacio de sobra para que todos pudieran jugar al deporte que quisieran sin tener que reñir con los imbéciles y creídos de los niños mayores o con los tocapelotas de los pequeños por ver quién se coge las pistas y echa a rodar su balón (en mi cole, a los de cuarto les tocaría jugar los miércoles).

Lo que sí teníamos nosotros era una zona restringida para los párvulos y que era popularmente conocida como "el patio de los pequeños", en el que existía un cambio de ambiente tremendo al cual te arriesgabas a pasar sólo cuando se te iba el balón hacia allí y tenías que cruzar esquivando monicajos que corrían el riesgo de ser aplastados o empujados sin querer por ti. Ahora bien, una vez desaparecían esos salvajes, podíamos echarnos un buen partido en ese particular campo. Hace poco, Sánchez, Escofil y algún amiguete más, volvimos a visitar el patio de nuestro cole y nos llevamos la profunda decepción de que existía una rampa que tapaba la portería del equipo "de los buenos" (al cual, por cierto, ninguno de los tres hemos pertenecido nunca, ya que estaba compuesto por los dos buenos y las chicas y siempre palmábamos nosotros... entendedlo, era una época en la que Sánchez no había batido récords aeróbicos en el gimnasio, Escofil no había recibido el trofeo Zamora en el Trofeo Rector de fútbol sala y yo no había inquietado al mismísimo Fermín Cacho por mi fondo). Indignante.

El grupo de protagonistas estaba compuesto por:

T.J. Es el jefecillo del grupo, un chaval bajito y regordete de esos tonticos que iba siempre con una gorra del revés y los pantalones anchos adelantando que en el futuro sería tonto, tonto. El caso es que T.J. (Theodore Jasper, apuntáoslo para uno de vuestros hijos, hombrecillos extraños), tenía una habilidad innata para concebir planes, la cual le venía porque su padre era un fan de la serie de Vicky el Vikingo y le ponía los VHS cuando era pequeño y así acabó convirtiéndose en el genio maligno que ese en primaria. Es el que más enemigos se echa a lo largo de la serie, desde el Rey del Recreo, el Rey Bob (un idiota de sexto), hasta la Finster (la profesora viejuna, injusta y más mala que la quina que los vigilaba en el recreo). Precisamente, nosotros teníamos una con un parecido razonable con la Finster... que también nos dio clase en cuarto de primaria.

Spinelli. Representaba a la chica-dura del equipo. La que se junta con los chicos y es una más. Una de dos, o esa chavala luego se echa a perder o acaba siendo una chica de serie B, que son las que más molan. Spinelli es más dura que casi todos los chicos de su grupo, y muchas veces tiene que pelearse por culpa de que la quieran meter en el saco de las chicas del montón. Las chicas como ella, en el cole, eran una verdadera complicación, porque cuando se enfadaban contigo y te curraban, quedabas en el ridículo más absoluto, porque te había pegado una chica. Afortunadamente, en la serie había muchos niños que estaban en la misma situación y sufrieron en muchas ocasiones los golpes de Spinelli (en parte, porque a ella le gustaba la WWF y su padre le ponía los DVD de la Era Attitude). Siemrpe recordaré aquel capítulo en el que descubren que ella también se llama Ashley (el típico nombre de pija en Estados Unidos, según parece ser) y la quieren liar para que se vuelva estúpida ella también. No lo consiguen. Pero están a punto.

Vince. Se llama como el perro Maaaaicooool el de Perdidos, pero no tiene nada que ver, al menos de momento, porque en cualquier instante se le cruza los cables a uno de los guionistas y te lo planta en la serie como el niño que vivía dentro del cerebro del perro o algo peor. Vince es negro (igual que Maaaaicoooool y su padre, otro parecido razonable, más inquietante aún), y es el atleta consagrado del patio del colegio. Es el típico niño que destaca en todos los juegos y deportes pero que, segurísimo, luego suspendía Conocimiento del Medio (o, como se denomina en EEUU a esta materia, Conozimientation of the Middle) porque, por muy guay que fuese, era incapaz de enumerar más de tres ríos seguidos. Curioso y paradójico es que, aunque va de guay por la vida, no se atreve a enfrentarse a T.J. por el liderazgo del grupo así que yo saco dos conclusiones de este tal Vince. La primera es que vive en la parra y no va a bajar hasta que uno de tercero o cuarto de la ESO lo mee en uno de sus deportes cuando pase al instituto. La segunda, que le mola T.J. en secreto. Esperemos que sus padres sean demócratas.

Gretchen. La empollona-fea típica que hay en todos los colegios. Es la típica larguirucha que le da por estudiar y por los números y, de tanto saber, la tienen que echar del cole o del instituto y mandarla a un lugar apartado para que no rompa las desastrosas medias escolares de Estados Unidos. De hecho, en un capítulo están a puntico de mandarla a un cole de listos pero ella no quiere y al final se queda siendo la más lista de su cole en vez de ir y ser del montón en otro donde hay mucho más nivel. Es de las que menos veces sale en pantalla pues los empollones (igual que los pelotas, como Randall, ese imbécil chivato que acompaña igual que un pseudo-Smithers a la Finster por el colegio) no le gustan a nadie. Ni siquiera a los propios creadores del personaje.

Mikey. El gordo. Es así, en todos los coles y grupos hay un gordo. Pero, para diferenciarlo del resto, le metieron un poco más de personalidad para que todos los niños gordos que vieran la serie se sintieran identificados con él. Iban a hacer de él un tipo con mala leche y muy descarado que andase cagándose en la sombra de los demás, pero Cartman ya había sido inventado con anteriorida, así que Mikey pasó a ser el amante de la música y el pacifista que representa todo lo contrario al personaje de South Park. No saca muy buenas notas pero le da por cosas raras en un niño como la poesía, el teatro, la filosofía y la música clásica. Tanto es así, que siempre anda con sus tontás y sus ensoñaciones (es el primero al que le perderán la pista sus amigos del grupo, pues se irá a hacer el Bachillerato de Arte a otra ciudad y nunca más sabrán de él hasta que salga en la tele, en la radio o en el Youtube haciendo el ganso). Memorable aquel capítulo que, al contrario de todo el mundo, en vez de darle por cantar en la ducha, le da por hacerlo en los baños públicos del colegio. Sí, Mikey se metía en el retrete y se ponía a cantar ópera. Qué crack.

Gus. Con su llegada al cole es donde empieza la serie de televisión. Es conocido como "El Niño Nuevo" hasta que otro le quita el puesto. En Estados Unidos parece ser que esas normas las llevan los niños a raja tabla, algo que nosotros nunca lo hacíamos, pues los motes venían dados de forma casi aleatoria, nunca llamábamos "Nuevo" al nuevo cuando le podíamos sacar otro mote más absurdo. Gus es un llorica que tiene que ser defendido constantemente por T.J. o por Spinelli, en parte, porque tiene menos carisma que el €uro. No destaca en casi nada salvo en el matapollos. Aquí no le podemos echar la culpa a la pasión de su padre, pues es un alto mando del Ejército de Estados Unidos, así que la culpa no es más que suya, pues Gus debería ser un fan del Club Megatrix y se veía (igual que nosotros) Bola de Dan. Imaginaos un equipo formado por Dan, Lázaro y Gus en un universo paralelo en el que el balón prisionero es un deporte olímpico (que debería serlo, por otro lado). ¡Un despilporrio!

La serie tuvo tanto éxito en su día que hasta hicieron una película en 2D que se resultó ser un poco regulera. Se conoce que los guionistas de la serie sólo pueden estirar sus ideas en el escaso cuarto de hora que dura cada capítulo, así que la película le vino grande. Aún así, La Banda del Patio siempre molará un montón porque ha sabido llevar a la pequeña pantalla muchas de las manías y estupideces que nos han pasado a nosotros de pequeños. Podéis verla, ahora que podéis, tunantes.

9 comentarios:

JAVIER dijo...

¿Os disteis cuentas de que la chica alta de gafas, era idéntica a la que salía en Buenafuente?; Asunción Angulo, creo que se llamaba el personaje

Alec White dijo...

Para empezar: Javier flipas

Para continuar: Querido Miguel N4
¿Porque ultimamente eres tu el que actualiza? Me huelega a chamusquina.... ¬.¬

Para terminar: LOL me acuerdo de esa serie, muy interesante esos dos cavando hoyitos no se porque... (buscan oro ORO) Ejem... coas mias...


Saludos queridos extraños. ^^

JAVIER dijo...

no flipo, no (y tampoco entiendo porque dices eso)
Además, por lo que se comenta aquí, el personaje era clavado, además de físicamente, en cuanto a su actitud.

Miguel N4 dijo...

Javier:Voy a intentar investigar eso de Asunción Angulo, no te quepa ninguan duda.

Alec White: Mírate todos los mensajes del blog y verás que están contados los de Sánchez y Escofil. Por lo menos, Sánchez cuelga los de los podcast, pero nuestro otro amigo sólo se asoma de vez en cuando para dar el visto bueno o para venirse a grabar algo en el nombrado podcast.

Sánchez y Escofil dan ideas y aquí el curreta se lo escribe todo. ¡Aaaaaay! Se nos ve el plumero, sí.

Los excavadores, es verdad, eran dos hermanos igualicos que salían de clase y se iban ahí a trabajar eslomaos en el patio del colegio. Gente que trabaja sin cobrar. Bueno, buscan oro, pero no engañan a nadie para que les ayude ofreciéndole una parte del botín. A lo mejor son ellos los engañados. Hay que pensarse eso.

¡Un saludo!

JAVIER dijo...

sólamente poniendo Asuncion Angulo en google, como segunda entrada peudes ver esto del youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=COET40FEJT0

Alec White dijo...

Pobrecito... Te imagino en una habitacion sucio oscura humeda y pequeña, encadenado al suelo yalimentandote a base de insectos...


tsk tsk...

Voy a llamar a Greenpeace, a ver si despues de esto te dan un trato correspondiente a tu especie...

Anónimo dijo...

"le dijo la sartén al cazo", eso va por Alec White

Alec White dijo...

Eh! que no estoy loco...
Me lo dijo mi tostadora.

Miguel N4 dijo...

Javier: Intentaba fusilarte la idea y hacer un "parecidos razonables", pero no he encontrado una foto decente. Aún así, llevas tooooda la razón, parece que podemos estar hablando de haberle visto el plumero a Buenafuente.

Alec White:No hablemos de la Redacción Extraña y las condiciones en las que me tienen mis compañeros. O, al menos no lo hagamos aún, porque todo puede ser que me dé por hacer una Gran Saga Extraña que vaya sobre eso.

¡¡Llama a Greenpeace y, si te coge el teléfono Escofil, que está metido en esos chanchullos, cuelga y vuélvelo a intentar!!

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