21 de abril de 2010

¿Y si Cabronos Extraños accedieran a la presidencia del Real Madrid?

Desde que éramos pequeños, siempre he visto a Sánchez como un futuro y factible Presidente del Real Madrid. Fijaos: es un hombre sabio, serio, correcto en sus declaraciones, que mide sus palabras, que sabe de fútbol, que tiene un buen gusto por el buen juego, que no le importa ponerse a ver un partido al más puro estilo Maldini... ¡Es el hombre ideal para acceder a la presidencia del Madrid!
¡Qué tiempos!

Por supuesto, Sánchez es un Cabrono Extraño y padece de ombliguismo, por lo que Escofil y yo también entraríamos con él. De hecho, ya puede ir temblando Florentino Pérez que a la primera que tengamos oportunidad, le trepamos el puesto y nos ponemos nosotros ahí a mandar como el que no quiere la cosa (pero nosotros queriendo, que ese dicho está muy bien para los que van a la chita callando, pero nosotros avisamos ya de primeras: ¡vamos a trepar hasta donde haga falta!).

Sánchez sería el presidente perfecto, pues reúne las mejores características de Lorenzo Sanz y de Súper Floren. Por ejemplo, el Real Madrid, con Sánchez en la presidencia, ficharía a la estrella emergente del fútbol serbio, porque eso siempre está muy bien para completar la plantilla, además de que no dudaría en meter a su hijo (porque Sánchez, cuando sea mayor, y esto es una exclusiva, va a tener un hijo que va a jugar en el Castilla) en el primer equipo del Real Madrid. Imaginaos a Sánchez Junior metiendo el gol que le da al Madrid la Copa de Europa, con el 8 a la espalda dedicándole el gol a Mijatovic. Una gozada oiga.

El caso es que Sánchez se encargaría de llevar él mismo las negociaciones, igual que Florentino. Con Sánchez, Cristiano Ronaldo y Kaka' no estarían jugando en el Madrid, sino que los dos cracks serían Rooney y Drogba, a los cuales se llevaría todos los lunes a su casa a cenar y ha charlar con ellos, y para que le cuenten historias de miedo, porque son dos goleadores como los de siempre, de los que todo lo que enganchan, va para adentro. Y sin discusión.

El Miedo es conocido en Londres como Didier Drogba.

El puesto para Escofil sería el de Portavoz de la Junta Directiva y de Jefe de Prensa del primer equipo. Yo pagaría por escucharlo en El Larguero discutiendo con José Ramón de la Morena por las razones por las cuales el equipo ha sido eliminado de competición europea (algo que casi, casi, es ficción, pues con nosotros en la junta, anda que íbamos a consentir que eso sucediera, y si pasa, ruedan cabezas). Las ruedas de Escofil empezarían siempre de la misma forma:
"No quiero hablar mucho que luego me decís polémico..."
Y acabarían también igual, con Escofil riñendo con todos los periodistas, porque cada vez que se pone a apaciguar a los exaltados, se mete en un charco cada vez más grande y acaba metiendo más y más la pata. Escofil estaría presente en todas las ruedas de prensa de cualquier técnico, directivo o futbolista, excepto en la presentación, para que el pobre fichaje no salga tarifando desde el primer día con la prensa. Bueno, en las del baloncesto sí, porque total, esas no se las ve nadie y no salen hasta la página 40 del As, así que dan un poco igual. De hecho, una de nuestras primeras decisiones sería la de vender la sección del baloncesto a alguna empresa española con dinero y hacer las siguientes secciones:

- Balonmano: compraríamos al Balonmano Ciudad Real, que ya visten de blanco y ganan Ligas y Copas de Europa a cascoporro.
- Ciclismo: ficharíamos a Alberto Contador y que se hiciera él mismo su equipo a su gusto. Cuando Fernando Alonso se retire del automovilismo, podría participar también en las clásicas en esta sección.
- Rugby: entrenarían en Valdebebas al lado de los del fútbol y les enseñarían lo que es ser un buen profesional del deporte. Seguramente, alguno de los del rugby pasaría a la posición de defensa central de los del fútbol cada mes de diciembre.
- Póker: equipo liderado por el gran Poli Rincón, histórico jugador del Real Madrid. Sería la mejor forma de volver a ganarnos el respeto en Europa.

El futuro BM Real Madrid celebrando una Champions League.

Por mi parte, Sánchez me ha dicho que me va a poner en el puesto de Valdano y Zidane, ocupando ambas responsabilidades. Vamos, comiéndome yo los marrones de echar a los entrenadores, las críticas de la prensa y aconsejando que fiche a mi jugador favorito hasta que lo haga y se la pege estrepitosamente. Esto último, no va a pasar, porque mi primer consejo sería que fichase españoles para el equipo, que hay que aprovechar que ahora se tiene una de las mejores selecciones y Del Bosque te está haciendo casi todo el trabajo de hacer que se lleven bien entre ellos. Como mi principal función iba a ser la de estar en todos los acontecimientos públicos representando al Madrid y no iba a tener mucho más que hacer (porque los fichajes los llevaría el Señor Sánchez), me dedicaría a hacer declaraciones conflictivas para reñir con la RFEF, LFP, el Barcelona, el Atlético de Madrid y cualquier otra organización que nos tuviera manía. Pero siempre a nivel nacional, más allá, nos da igual.

¿Que al Barcelona no le pitan un penalti claro como hacen siempre? Escofil y yo salimos por dos sitios diferentes y los criticamos, con vídeos, si se tercia, ¡y fotos!

Ah, y la segunda equipación, negra, para recordar aquella Octava en la que Raúl le chuleó a Cañizares desde el centro del campo. Es más, Raúl González Blanco alcanzaría el puesto de Presidente de Honor junto a Alfredo Di Stéfano, y no dejaría de jugar nunca hasta que él no quisiera. Incluso retiraríamos la camiseta con el 7 para hacer honor al mejor jugador de la historia de España. Y ya veríamos si no nos las apañamos para cambiarle el nombre al equipo y llamarlo Raúl Madrid, o Real Raúl Madrid, o algo así.

Por último, como Sánchez es un hombre transgresor y Escofil es una estrella del Heavy Metal, haríamos un nuevo himno digno del Metal y del Real Madrid, manteniendo siempre en la plantilla a uno o dos jugadores con melena para que salieran al campo e hicieran un par de molinillos haciendo los cuernos con las manos. Pero un himno rockero de verdad, no la bacalá que hicieron los de Cägo de Hez Mägo de Oz, que sí se notaba que eran madridistas, pero la música dejaba mucho que desear. Uno que atronase en todo el estadio con un buen solo de guitarra que destrozara los tímpanos de los culerdos. ¡Y sentir el Madrid, cojones!

2 comentarios:

Alec White dijo...

Muy flojo para mi gusto (que se puede esperar, despues de como dejastes el nivel con el ultimo "¿y si..." ^o^)

Miguel N4 dijo...

¡Son las cosas que haríamos! No sería gracioso, es un futuro posible...

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