9 de febrero de 2010

Reseña: Jóvenes X-Men #3

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Título en España: Jóvenes X-Men #3
Título en EEUU: Young X-Men nº9 & Young X-Men nº10 & Young X-Men nº11 & Young X-Men nº12
Formato: Tomo, tapas rústicas, 96 páginas, color.
Precio: 7.75 €
Editorial: Panini Cómics

Reseña:

Último número de la colección. "Jóvenes X-Men" tuvo un final dubitativo, con buenas ideas pero mal llevadas a cabo, prometiendo mucho, así fue el primer tomo. En el segundo, parecía que Marc Guggenheim quería ir hacia delante con su historia, pero se enredaba en otros aspectos como la constante revisión de la formación del grupo más novato de la Patrulla-X, y no avanzó todo lo que él esperaba o, al menos, no lo hizo tanto como nos hubiera gustado a los lectores que aguantamos en la colección. En Marvel tampoco lo aguantaron mucho, en el duodécimo número de "Young X-Men" se cancela la colección, acabando también en nuestro país en el tercer tomo que es el que tengo entre manos ahora mismo. Bueno, empezó siendo una colección de tomos con periodicidad cuatrimestral y precio asequible para terminar por ser una serie limitada de tres tomos con una oferta de lanzamiento en el primero.

La verdad es que en este final de la serie, Guggenheim no se ha privado de echar mano de todos los tópicos de los mutantes marvelitas así como de la editorial en los últimos tiempos. De hecho, tenemos un retoque de la continuidad a posteriori al más puro estilo Bendis, con la inclusión de Cifra, a la cual pudimos ver ya en el tomo anterior pero de la que se desvelan todos los secretros en este número tres. Marc Guggenheim nos cuenta que la presencia de la chica en los temas de los Hombres-X viene desde hace mucho tiempo, por lo que hay que bucear en el pasado del grupo para ver sus intervenciones más relevantes. No me gusta nada que se saque una excusa de este estilo para darle un poco más de importancia a su trabajo, además de hacerlo en una colección que ha leído muy poca gente y cualquier cambio de retrocontinuidad que haga puede llegar a caer en saco roto y, de ahí, crear incongruencias. Mal asunto para los editores de Marvel.

Por otro lado, Guggenheim, al parecer avisado del próximo cierre de la serie, se apresura en cerrar las historias en torno a sus protagonistas. La aprobación de Tinta como uno más dentro del equipo; el liderazgo que deben asumir Mancha Solar y Dani Moonstar para con sus nuevos pupilos; los secretos en torno a Graymalkin (no del todo desvelados, quedando, en gran medida, un enorme interrogante sobre el personaje que puede ser retomado por otros autores en el futuro); y el hecho de que Cíclope conociera la existencia de Cifra antes que muchos de sus compañeros. Muchas cosas y, a priori, muy interesantes, pero sigo pensando que la forma de transmitirlas no ha sido la adecuada, que han llegado confusas al lector, y al final ha salido un cómic bastante mediocre.

Cuando comentaba que Guggenheim echaba mano de los tópicos de los mutantes marvelitas me refería a cómo narra los dos últimos números USA de "Young X-Men", contando en paralelo qué es lo que sucede en el presente y en un hipotético futuro en el cual sólo quedan un puñado de mutantes y estos mismos son atacados por un ex-compañero que poco a poco iremos adivinando quién es. Mientras, la traca final de los sucesos que ocurren en el presente viene debido a algo que nos ha estado preparando el escritor desde los primeros números, y es que Arena, uno de los personajes con más solera de la nómina con la que cuenta Guggenheim, sabe que va a morir dentro de poco y sólo el villano asesino de mutantes Donald Pierce parece tener la solución para su inminente final. El hecho de cómo se resuelve el conflicto no es que derroche imaginación, pero es de lo mejor que se ha podido ver en los 12 números que ha durado la colección en el mercado.

En cuando al dibujo, es aquí donde nos damos cuenta de que tampoco la serie ha sido tratada demasiado bien por la editorial. En vez de contar con un dibujante fijo que se encargue de todos los números, volvemos a tener varios nombres en los créditos. Rafa Sandoval firma tanto el primer número USA del tomo y las partes que ocurren en el presente de los dos últimos, mientras que las que ocurren en el futuro son obra de Daniel Acuña. Los dos artistas españoles tienen estilos muy distintos, por lo que el contraste entre ellos viene al pelo para crear el contraste necesario para saber diferenciar entre un tiempo y otro. A Sandoval se le ve un poco más cómodo con los lápices a medida que avanza la serie, mientras que Acuña es uno de esos artistas que, o te gusta o lo aborreces, a mí no me apasiona, aunque he de reconocer que es uno de sus mejores trabajos, sobre todo si nos ceñimos a lo que ha hecho en La Casa de las Ideas. Por otro lado, el segundo número USA del tomo corre a cargo de otro viejo conocido en la serie, Ben Oliver, cuyo estilo está a medio camino entre el de más comiquero de Sandoval y el más artístico de Acuña. Demasiada disparidad de estilos en el tebeo, lo que genera cierta incomodidad a la hora de leerlo todo del tirón, y eso es un problema para un cómic tan corto como lo es éste.

En definitiva, estamos ante un final impuesto por los editores pero que el autor prácticamente estaba buscando él mismo. Al final, "Jóvenes X-Men" no ha sabido recoger el legado dejado por Chris Yost y Craig Kyle, o era una responsabilidad demasiado grande para él. En líneas generales, decepcionante, y este final, salvando los detalles del conflicto interno de Arena, muy en la línea.

5.5/10
(A medio camino entre Aceptable y 'Tá bien)
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