27 de julio de 2010

Hasta pronto, Campeador

No lo voy a negar, ayer fue un día triste para mí. Ayer finalizó una era importante, para mí, para el Real Madrid y para el fútbol en general. Raúl González Blanco, aquel que creíamos que sería sempiterno con la camiseta blanca, defendiendo los colores del equipo donde se ha forjado un palmarés envidiable durante 16 años dijo adiós a su etapa como futbolista.


Raúl no sólo es el mejor jugador español de la historia, sino un deportista ejemplar, y todos nos debemos sentir más que orgullosos de poder haber vivido su trayectoria futbolística. Cada generación tiene a su héroe. Hoy hay abuelos que crecieron admirando al gran Amancio Amaro o disfrutando por la garra de José Martínez "Pirri", padres enamorados de la garra de Juanito o celebrando los numerosos goles de Emilio Butragueño, y a mi generación le ha tocado crecer con la lucha, el esfuerzo y la negación a rendirse de Raúl González Blanco. Los número lo avalan, es el que más goles ha metido en toda la historia del Real Madrid, y batió el récord de Alfredo Di Stéfano, así que tendrán que pasar muchos años antes de que otro venga a discutur esos números.

Pero no sólo los números son los que defienden a este jugador, lo que de verdad lo convierte en un héroe, en un símbolo del madridismo, en un ejemplo de profesionalidad, de sacrificio, de señorío, son sus actos. Cuántas veces hemos visto a jugadores de talla mundial agachar la cabeza y bajar los brazos, pero eso no ocurría con el último portador del 7 en el Madrid. Siempre luchando, siempre esforzándose por darlo todo, un espíritu ganador, un hombre que se dejaba la piel si hacía falta en el campo. El último balón que tocó como jugador del Real Madrid fue en el mismo estadio que le vio debutar en Primera División, en La Romareda, Zaragoza, y lo hizo tras una carrera desde el centro del campo hasta el corazón del área para remachar un pase atrás y encauzar un partido que se puso cuesta arriba. Se retiró del campo lesionado, renqueante por una lesión que le ha impedido despedirse de un Santiago Bernabéu lleno hasta la bandera como a todos nos hubiese gustado.


Así es Raúl, un ganador nato, un jugador que soñó que levantaría una Copa de Europa y lo hizo entres ocasiones. Eterno discutido porque no es el jugador más técnico, ni el más rápido, ni sabía armar el juego, pero sí que era el que más carne ponía en el asador, sí que era el más listo cogiendo ese balón que botaba loco en el área y sí que era el que más quería el público. Raúl ha ofrecido su esfuerzo y toda su carrera por el Real Madrid y ahora deja un recuerdo, una huella, imborrable en la memoria de todos los que hemos crecido con este símbolo. Va a ser muy raro ver ahora los partidos del Madrid y no ver a Raúl en el campo. Y va a ser casi doloroso verlo retirarse del fútbol con una camiseta que no es la suya, pero ha sido su decisión, la decisión de un crack mundial, la decisión de la historia viva del madridismo, y él ha hecho tanto por la felicidad de los aficionados que es imposible que no podamos perdonarle que quiera aprovechar al máximo sus últimos dos años como jugador y tratar de ser el máximo goleador de la historia de las competiciones europeas (de la historia de la Copa de Europa ya lo es), que es lo único que le falta a este cazador de récords.

Se va el Ferrari, se acaba la leyenda de Raúl González Blanco, es el fin de una etapa.



(el vídeo lo puso en Twitter @JohnNieve en la cuenta atrás de la despedida de Raúl)

Lo que más siento es que, por edad, no haya coincidido con la generación de futbolistas que ha ganado el Mundial. Para mí, el mejor Raúl está por encima de cualquiera de los componentes de esa selección.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No es por nada, pero a mí me parece que la despedida que le dieron ayer en el bernabeú fue un poco chusca. Sin ser del Real Madrid, y con la idea fija en la cabeza de que este jugador era un desestabilizador en la selección, si que considero que ayer se merecía algo mucho mejor que la despedida que le dieron.

Este señor es un símbolo del madridismo, alguien que ha sentido la camiseta como ninguno durante mucho tiempo. Un símbolo de La liga, durante 16 años. Ayer se fue un mito del futbol español y en su despedida no había mucha más gente de la que hubo en presentaciones como la de Raúl Albiol. Lamentable. Ignoro si fue responsabilidad del club, o de la afición, pero este señor se merecía irse con el estadio lleno hasta la bandera.

Cristiano Ronaldo llenó en su presentación el estadio. A Raúl, que representa mucho más el madridismo que cualquier estrella foránea y multimillonaria que haya llegado o este por llegar, no se le brindó tal homenaje.

Lamentable. Mucho asco, sinceramente. No hay una simbiosis en el mundo del fútbol como la que existió entre Raúl y el Real Madrid, y en la despedida de un mito, resulta que hay más periodistas que aficionados. Sin palabras.

Vamos a ver que hace el Barça cuando se vayan Xavi Hernández o Puyol, porque la verdad es que hasta ahora, el experto en dar patadas a mitos y que salieran por la puerta de atrás, era el Barcelona (Si obviamos el lamentable episodio de Del Bosque por capricho de ese omnipotente ser con aires de divinidad llamado Florentino).

Sólo queda Casillas como estandarte del amor sincero por el Real Madrid, o como mucho Arbeloa. El resto, un ejército de mercenarios mediáticos, que producirán millonadas en publicidad o mojarán las bragas de cientos de adolescentes embobadas, pero que jamás sentirán la camiseta como lo hizo Raúl.

Mi más sincero pésame al madridismo, no por la marcha de Raúl, que algún día tendría que llegar, sino por la manera de actuar que tienen sus líderes, y por lo rápido que olvidan algunos de sus aficionados.

Ya veremos si ese señor tan adorado por la masa llamado Ronaldo se parte el pecho por el Madrid como lo ha hecho Raúl. Yo para terminar solo parafrasearía lo que le respondió a Pedrerol en Punto Pelota cuando le preguntó por si alguna vez jugaría en el Barcelona: "Nunca se sabe".

Esa es la diferencia entre Raúl y Ronaldo.

P.D- Tiene cojones que un barcelonista tenga que salir a defender a un estandarte del madridismo, pero es que determinadas injusticias deportivas claman al cielo.

Miguel N4 dijo...

No fue casi nadie a despedir a Raúl porque no se anunció que se iban a abrir las puertas del Bernabéu para que se despidiera delante de toda la afición. Lo mínimo que el Real Madrid debería haber hecho habría sido el decir con tiempo de antelación: "Señores, Raúl se despide tal día a tal hora, vengan todos a decirle adiós a su ídolo". A las 19:00 ó 20:00 de la tarde un día de semana o un día de fin de semana de forma que el trabajo no hubiese impedido a nadie ir a despedir al gran ídolo.

Estoy totalmente de acuerdo. Cristiano Ronaldo no va a representar jamás lo que sí han representado en la historia del Real Madrid jugadores como Gento, Camacho, Velázquez, Santillana, Pirri, Juanito, Butragueño, Míchel, Raúl o Casillas. Ronaldo aspira a pertenecer a esa segunda raza de héroes venidos del extranjero que sí lo han dado todo por el escudo como Di Stéfano o el mismísimo Roberto Carlos. Pero nunca lo que la gente de la casa.

Pero está visto que el Real Madrid sabe rectificar ante salidas por la puerta falsa. Raúl se despidió con un "hasta pronto", y estoy seguro de que volverá algún día. Hugo Sánchez recibió un enorme homenaje, igual que Di Stéfano, e igual que Gento. Y lo recibirá Hierro, aunque mucho me temo que éste no podrá volver a vestirse de corto para ese homenaje. Ojalá Raúl sí que pueda y cuelgue las botas en un último partido liderando a "su" Madrid.

Cómo echaremos de menos en el fútbol a un deportista como él. Y cómo echaremos de menos en el Real Madrid ese corazón que latía por la afición y por el club.

PD: Habla mucho y bien de ti que seas culé y sepas reconocer a los símbolos del rival ;)

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