Justificar que 24 es una serie imprescindible para los visitantes y lectores extraños del blog me ha resultado muy complicado. Porque, vale, Jack Bauer es un tío capaz de salvar el mundo de casi cualquier amenaza en un día, exactamente, en 24 horas contadas. Porque eso es cierto, yo no sé cómo los de Casio no metieron dinero en esta serie para ganar en publicidad, porque cada dos por tres se ve el típico relojito descontando minutos de las veinticuatro horas de las que dispone el señor Bauer para salvar el mundo.
Pero no os creáis que para ser un maloso de la serie de Jack Bauer vale con tener malas ideas, muchas bombas, esbirros y pistolas a cascoporro. Ni siquiera es suficiente con tener un acento extraño (¡extraño!). También es necesario sacarse el carné de terrorista, el cual tienes varias vías para obtenerlo, eso es cierto, pero que no se lo dan a un cualquiera. Sin ir más lejos, yo fui este verano a pasar el test psicotécnico a ver si daba la talla de terrorista y me dejaban fundar una célula, pero me tiraron para atrás porque en una des las preguntas comenté que iba a ser una lástima desperdiciar siete tíos para matar a un presidente de un país, cuando puedes emplear a siete ingenieros como Sánchez y Quilopondriomán en que te hagan bombacas tan grandes como una casa y lanzarlas contra los objetivos. A mí me gustan los fuegos artificiales, pero parece ser que hay no sé qué problemas políticos con esos temas. Pamplinas.
El caso es que cada temporada de la serie de 24 es, en realidad, un sólo día en el que pasan un montón de cosas y Jack Bauer se trae un trajín para arriba y para abajo matando chinorris, sudamericanos, musulmanes, europeos orientales, ecologistas en acción, terrinchosos, villarrubieros, socios y abonados del Sporting de Gijón, profesores con bigote y demás grupos nada afines a los gustos de Jack Bauer (que, si os ha extrañado, en realidad es socio del Real Oviedo). Ahora, eso sí, los que rodean a Bauer en la serie son una pandilla de inútiles como ellos solos, que al final tiene que acabar pringando siempre el mismo hombre. El capítulo favorito de Escofil es cuando se desengancha de la droga así como el que no quiere la cosa, sin apuntarse a Proyecto Hombre. Ni que fuera Batman, oiga.
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Por eso, ante tanta competencia con Chuck Norris (Jack Bauer ocupa el séptimo lugar en cuanto a hombres más poderosos del planeta, quedando el primer puesto para Chuck Norris, seguido de Lemmy Kilmister, Son Goku, John McClane, Lobezno y The Rock), el bueno de Bauer se ha especializado en interrogatorios, llegando a ser más efectivo que los psíquicos de Babylon 5 en estas lides.
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Si Jack Bauer quiere saber algo, se lo vais a decir. Ved 24, aunque sólo sea para no tener que aguantar a Escofil en el más puro estilo Mierdófil.
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