Y dio el marqués la famosa lista, y vio que era buena. Lo vio él, y lo vieron los más acérrimos defensores del seleccionador nacionald español, porque la mayoría no lo hemos visto.
En todos los grupos de amigos, los roles están bien repartidos: el guapo, el raro, el fortachón, el simpático, el listo y el tonto. La lista, la famosa lista, esa chica que se sienta en las primeras filas de la clase, que apenas ha cambiado su
look desde el primer curso y que, en un alarde de falsa modestia, da un segundo de cuartel antes de lanzarse a responder cualquier pregunta que lance el profesor a su alumnado. La dichosa lista, para la que más de treinta jugadores se han postulado, pero en la que solo podían entrar
23.
Cuatro años han pasado por la lista, y solo tropezó una vez, justo después de la matrícula de honor que sacó en primero, en segundo le quedó una en diciembre (aquella olvidada
Copa Confederaciones de
2009 donde la derrota antes
Estados Unidos costó tan cara como para borrar una experiencia internacional de
La Roja de la memoria de prensa y aficionados). La lista ha tenido notazas, y otra vez volvía a saltar a la primera línea de atención cuando el señor afable con bigote, bendecido con halo de candidez y simpatía, ese hombre que lleva encargándose de ella desde casi cuatro años, se sentaba delante de los medios y anunciaba quiénes estarían con ella y, sobre todo, quiénes no.
Veintitrés. Número primo, dorsal que lleva el tercer portero,
Pepe Reina, un emigrante al fútbol inglés que no pasa por su mejor momento pero de quien se hablan maravillas de sus ocurrencias dentro del vestuario. Veintitrés eran los elegidos, y
Del Bosque solo nos reservó una sorpresa hasta el final: el puesto en la zaga que bailaba entre un tocado
Iraola y un extremo reconvertido a lateral en su estancia a orillas del
Manzanares,
Juanfran.
No fue sorpresa, al menos para quien mantuvo los ojos abiertos, que el máximo goleador nacional,
Roberto Soldado, fuera a ver la
Eurocopa desde del salón de su casa (o desde el estudio de alguna radio, o desde el de alguan televisión, porque ya se habrán lanzado los directores de unas y otras para lograr los comentarios del artillero ché).
Álvaro Negredo es del gusto de Del Bosque, y el seleccionador bien que se encargó de recordarlo cuando tuvo que dejarlo fuera del
Mundial de Sudáfrica en
2010, pero eso no ocurriría en esta ocasión. Lista -previa, como los parciales- de
21 hombres, y ahí ya figuraba el delantero centro del
Sevilla, el madrileño Negredo, que se formó en las categorías inferiores del
Rayo Vallecano, pero saltó a la fama jugando en el
Castilla merengue.
Junto a la lista, tenemos a la tonta. Esa chica cabizbaja, sabedora de que juega un papel secundario en clase, y que solo tiene opción de exhibirse en otro ámbitos. La tonta es la primera en saltar a bailar a la pista, la más abierta a la comunicación. La tonta no tiene mucho que perder o, al menos, como es tonta, no lo sabe, por eso muestra sus cartas, que a veces son muy buenas y otras, pues no tanto.
La lista la componen los
Casillas, Ramos, Xabi, Navas, Mata o
Torres, los que saben que estos amistosos deben guardar fuerzas, procurar no arriesgar el físico en choques y no provocar al contrario para que este les haga perder la oportunidad de hacer historia con su país. La tonta tiene a Soldado,
Beñat, Monreal, Javi García o
Adrián, es decir, los que no estarán en los exámenes finales, que se deben conformar con los partidillos que les da Del Bosque para cubrir las bajas de los jugadores que disputaron la final de
Copa (el grueso de la
Selección). La tonta sale siempre a bailar, y lo da todo.
El que más ha brillado ha sido Beñat
Etxebarria, un vasco que juega en el
Betis, centrocampista puro y duro, aguerrido pero con toque, que se sabe adaptar al estilo de juego de
La Roja como el que más. Beñat está en forma, su estilo concuerda con el establecido en el equipo campeón del mundo, pero la lista de Vicente es más superficial que la lista de
Luis.
El Mundial -la consecución de este, más bien- ha llevado a Del Bosque a confiar ciegamente en el núcleo de jugadores que lo hicieron campeón. En un sorprendente desmarque de humildad (como el que no se le esperaría a otros compañeros de profesión),
Villa se ha quitado de en medio, y ha dejado vía libre a la convocatoria de su compañero
Pedro. El canario fue campeón del mundo, pero ha hecho una temporada pobre. Como ha sido también muy pobre el fin de año de
Cesc, quien se vería desplazado por la convocatoria del inexperimentado Beñat. Tampoco ha sido brillante la de
Fernando Torres, ni la de
Arbeloa, por poner otros ejemplos.
El Sabio dijo que apartó los egos de su equipo para hacer la Selección campeona de
Europa en
2008. Llevó a alguno que no era el más guapo de la clase, pero que sabría aceptar su rol de actor de reparto. Recordemos que en
2008 estuvieron jugadores como
Fernando Navarro (
Mallorca),
Rubén De la Red (
Getafe) o
Sergio García (
Zaragoza). Estaban más en forma que otros nombres con mayor relumbrón, y cumplieron su papel de suplentes. Porque de veintitrés, una Eurocopa la pueden ganar dieciséis. Luis
Aragonés lo vio, pero Del Bosque a lo mejor no.
Vicente Del Bosque se ha quedado con la guapa, que no sabemos si será la auténtica lista, la que poco ha variado su aspecto en los últimos cuatro años, y se ha dejado a la menos guapa en casa, que presumimos que es la tonta, pero no lo aseveramos. Si acierta, será vanagloriado. Pero si fallas, querido marqués, ve sacando ese cuaderno de excusas que le dan a todos los entrenadores cuando acaban su cursillo, porque te va a hacer falta.