15 de abril de 2009

Entrevista Extraña (v3) IV: Christian Benoit

Cuarta Entrevista Extraña que va dedicada al World Heavyweight Champion, Christian Benoit Cuellotoro, el tipo más duro de su pueblo, que hace alarde de su enorme poder físico y que tiene la vida solucionada gracias a que es... ¡El Señor Mercadona!

CABRONOS EXTRAÑOS: Nunca hubiésemos pensado que fuéramos a tener un verdadero World Champ en nuestra Redacción Extraña. Es un verdadero lujo poder entrevistar a alguien como usted.
CHRISTIAN BENOIT: Sí, me lo dicen mucho, he tenido que hacer un hueco en mi apretadísima agenda (que está casi tan apretada como mi ropa interior intentando mantener en su lugar mi enorme miembro viril) para concederos estra entrevista. De más está decir que, al que se pase, le meto un truco que lo mando a la otra punta de La Mancha.

CE: No se llega a ser Campeón Mundial sin un enorme repertorio de movimientos.
CB: Eso depende de tu fuerza. Mira, yo por ejemplo, de tres puñetazos tumbé a John Cena que, en realidad, mucho musculito y mucha tontería pero que le apreté con la de mear y se llevó seis meses lesionado el mierda.

CE: Cuéntenos cómo llegó a ser campeón.
CB: Yo siempre voy de buen rollo, pero en un show que teníamos en Orlando, Florida, fue a aparcar a mi lado Batista y me partió el retrovisor del Focus, así que lo amenacé, se lo tomó a risa, y luego lo pillé por sorpresa cuando iba a poner en juego su título contra un enano vestido con máscara que no paraba de repetirme "¿Quieres ser mi amigo?" con voz de pito mientras lo estampaba una y otra vez contra la mesa de los comentaristas.

CE: Batista salió mal parado.
CB: Porque, cuando me cansé de aporrear al enano, me fui para él, le enseñé una foto que le había hecho con mi móvil al retrovisor de mi coche, lo cogí y le hice mi finisher: "3,80 € el Kilo de Chopped". De más está decir que me dieron el título.

CE: Dicen que usted es un especialista en las luchas callejeras.
CB: A mí lo que me gusta es la espontaneidad cuando machaco a mis rivales. Les pego con las papeleras que arranco, los tiro contra las lunas de los coches, les llamo "yilipollas", les amenazo con abrirles un buen boquete en el culo... Lo típico.

CE: Lo que se dice un verdadero campeón. Pero lo que la gente no sabe es que eso de ser una superestrella sólo es un hobby para su tiempo libre, porque es el dueño de una de las cadenas de supermercados más famosas de toda España.
CB: Claro, si lo de machacar a los musculitos lo hago en mi tiempo libre. Por ejemplo, durante la campaña de Navidad, mientras diseñábamos los carteles para vender unos botes de ensaladilla rusa congelada a 0,75 €, tuve que acercarme a partirle la cara a un tal Hunter no-sé-qué, que decía que era el yerno de no-sé-quién.

CE: Ser el Señor Mercadona es duro.
CB: No es tan duro, le puedo asegurar a todo el mundo que, por 4,99 € les hago un menú para una cena que se chupan los dedos. La barra de pan cuesta 0,45 €, y por 1,68 € tienes una tortilla española de patata-patata que está riquísima. Imaginaos la de posibilidades que hay para acompañarla.

CE: ¿Y qué tal se lleva con la competencia?
CB: Bien, hay respeto mutuo. A lo mejor, los del Día se están pasando un poco, pero ya les dije la última vez que eso de cobrar las bolsas era pasarse tres pueblos, pero que siguieron haciendo lo mismo. Con los que mejor me llevo son con los del McDonald´s.

CE: Pero si no son un supermercado.
CB: Pero son una empresa seria con unas cajeras guapas que ya se me han intentado tirar a mis brazos en más de una ocasión.

CE: Esa historia la tienen que saber los lectores de Cabronos Extraños.
CB: Es muy fácil, las cajeras del McDonald´s están faltas de cariño, y la mayoría de ellas tienen prohibido probar sus propias hamburguesas, por lo que se les quedan unos culillos muy chiquitillos que huyen con sólo notar la cercanía de un hombretón como yo. Cada vez que yo paso al burger, es una vergüenza la que me da el tener que reconocer que yo no puedo con ocho tías... Pero se lo perdono, porque sé que ellas no tienen maldad hacia mí.

CE: La próxima entrevista la podemos hacer en un McDonald´s.
CB: Lo que queréis vosotros tres es que yo os atraiga a las mujeres.

CE: Tampoco es mala idea.
CB:
Pues entonces, no querréis saber cómo selecciono a las cajeras de mis mejores supermercados.

CE: Por las denuncias que nos pueden caer, es mejor que no lo sepamos, no. Además de que nos estamos alargando más de la cuenta, ¿algo que añadir?
CB: No, sólo que respetéis mi espacio vital o sufriréis las conscuencias.

CE: Lo ha dicho un hombre.
CB: Un hombre con un torpedo que no te lo puedes ni imaginar.

14 de abril de 2009

Reseña: One Piece #44

Tu tienda de cómics en Ciudad Real

Título en España: One Piece #44: Regresemos
Título en Japón: One Piece volume 44
Formato: Tomo, tapa rúsica con sobrecubiertas, blanco y negro, sentido de lectura oriental, 232 páginas
Precio: 6.95 €
Editorial: Planeta DeAgostini

Reseña:

Al fin llegamos al desenlace de una de las sagas más largas por las que ha pasado este manga. ¡Y vaya desenlace! Todos los miembros del CP9 menos Rob Lucci y Spandam han sido derrotados por los piratas de la Banda del Sombrero de Paja y Nico Robin por fin ha sido liberada de las esposas que impedían usar sus poderes de la Fruta del Diablo. Ahora, la Marina va a ejecutar la Llamada a la Destrucción sobre Enies Lobby y aún permanecen dentro de la isla todos los piratas y amigos que fueran hasta allí para rescatar a la arqueóloga de la banda de las zarpas del Gobierno del Mundo.

Os puedo asegurar que este tomo lo tiene todo: épica, tragedia, acción, revelaciones, suspense, ensaltación de la amistad, pequeños flashbacks que contextualizan más aún los sucesos y unos pequeños puntitos de humor tan característicos de Eiichiro Oda cuando parece que las bromas no tienen cabida en la historia que nos está contando. Increíble lectura que culmina con un capítulo que será recordado como uno de los más emotivos de toda la historia de este shonen de piratas. Pero, hasta llegar a él, deben pasar muchas cosas, y todas ellas ocurren a la vez que leemos el definitivo enfrentamiento entre Monkey D. Luffy y Rob Lucci, dos de los personajes más poderosos que han aparecido en las páginas de "One Piece" y que ya se miden las caras en un combate bien largo y repleto de técnicas, conocidas y nuevas, tanto del hombre de goma como del hombre-leopardo.

La historia se divide en dos ramas bien diferenciadas en este tomo. Mientras que por un lado tenemos a Luffy y a Lucci luchando el uno contra el otro en una feroz batalla individual, por el otro tendremos al resto de la banda que intentará salvar el pellejo para escapar de la isla antes de que ésta sea completamente borrada del mapa por la Marina después de que Spandam hiciera uso de la Llamada a la Destrucción. Me parece una idea magnífica por parte de Oda, ya que la sensación de que los hechos que están ocurriendo realmente apremien a todos los personajes en sus acciones, en otros mangas la historia principal se detiene para mostrar los combates en detalle, y eso hace que avencen mucho más lentos de lo que nos gustaría a los lectores. Además, una vez que Zoro, Sanji, Nami, Usuff y compañía han derrotado a sus respectivos enemigos del CP9, el que pasen a preocuparse de proteger a Robin y a tratar que sobrevivan el resto de sus amigos, es lo más lógico si tenemos en cuenta la increíble camaradería que une a estos personajes. Por otro lado, el hecho de que se encuentren en una isla al borde de la destrucción por parte de los cañoneros de la Marina no deja exenta esta parte de momentos de tensión y acción al más puro estilo "One Piece".

Sin lugar a dudas, es uno de los mejores mangas que me he leído en esta larguísima colección. La sorpresa que Oda nos tiene reservada para el final es muy emotiva y, además, he disfrutado como nadie viendo cómo los piratas salen de una situación de la que parecía imposible que escapara cualquiera. Personalmente, recomendaría a cualquier aficionado al género que tratara de hacerse con esta serie porque tiene un montón de sorpresas que deparar.

9.25/10

(Algo más que Cojonudo)

Reseñas relacionadas:
One Piece #43
One Piece #42
One Piece #41
Fullmetal Alchemist vol.18
Fullmetal Alchemist vol.17

13 de abril de 2009

Mi primera experiencia ataräxica

El pasado sábado, día 11 de abril, por fin viví mi primera experiencia ataräxica después de haber conocido a los hombrecillos extraños que han ido conformoando este grupo desde hace ya casi tres años. Fue en Valdepeñas, el pueblo donde hacen los segundos mejores vinos de España (el mejorcico es el Clavileño, de Daimiel, y no lo digo por picar, lo digo porque es verdad), en un extraño local que tenía truco: una puerta corredera que se podía abrir y cerrar para dar acceso a una especie de pizzería en la que era escandalosamente caro cenar y a la cual no os recomiendo que vayáis. (Si vuelven a tocar, id a ver a Ataräxia y ahorraos el resto).

Como enviado especial de Cabronos Extraños para cubrir el evento, me vi obligado a presentarme allí lo antes posible y vivir los instantes previos al concierto. (A ver si sale Quilopondrio en la crónica, ya veremos). Hay una cosa que me ha llamado la atención de Ataräxia, y es que ellos no sólo se desplazan con los instrumentos, sino que se suelen llevar a parte del público también. La verdad es que es una idea genial que deberían adoptar todos los grupos. ¿No se toca mejor si cada uno usa su instumento? Pues igualmente, si cuelas a tus fans incondicionales y amiguetes varios entre el público, la verdad es que es imposible que te salga un mal concierto. La idea de esto seguro que fue del teclista, más conocido como Tentáculo Púrpura, que está acostumbrado a maquinar planes de conquista mundial y no se le pasa una en cuanto a este tipo de detalles se refiere.

De izquierda a derecha: Jara, el batería con más... arte; Cherramón, el Mesías; Tentáculo Púrpura (si tenéis hijas, alejadlas de él); Zurra The Compositor, una mente creadora de BSO a cascoporro; Julia, cantente y toque de color al grupo; y Paco Jendris, que paró de tocar y bailar para la foto.

Las pruebas de sonido evidenciaron que los hombrecillos están en plena forma. El señor del local parecía el típico malote que seguro que hizo de acompañante de Hulk Hogan en la nWo de antaño y que ahora, en su retiro dorado, ha decidido montarse un garito en Valdepeñas. Sin embargo, se portó trasteándoles a los músicos los cacharros de sonido que había en el escenario, con lo que Ataräxia pudo hacer sus pruebas mientras yo atendía a dos cosas a la vez: a la pantallaca del bar donde pusieron el fútbol (el Barcelona estaba atracando al Recre) y a las pruebas (a las dos). Porque hubo que hacer dos pruebas de sonido, una sin Julia (la cantante, queridos creyentes) y otra con Julia. ¿Que dónde andaba? Pues el reportero más dicharachero de Cabronos logró enterarse de que la cantante solista del grupo estaba metida en uno de esos frascos gigantescos de recuperación que usaban los Guerreros del Espacio de Freezer para recuperar a sus heridos. Estaba tocada de la garganta la chica, pero cuando se recuperó, lanzó un agudo que destruyó el frasco, levantó el alicatado de la habitación, partió las pantallas de los monitores de alrededor y reventó las visagras de las puertas y salió triunfante esgrimiendo una copa de vino tinto. (¿cuándo va a salir Quilopondrio en la crónica? Pues esperad, esperad, que me lo estoy pensando).

Tentáculo Púrpura en su base para conquistar el mundo (le costó salir de ahi, pero lo logró, tranquilos). Prestad especial atención al señor ludópata que hay en la parte de abajo a la derecha que logró pasarse 6 horas seguidas jugando al maquinorro, sin pestañear, ni beber, ni drogarse, ni inmutarse por la música, ni blasfemar cuando perdía, ni celebrar sus triunfos...

El concierto empezó con retraso. No sabemos si era porque el Señor Mafioso amigo de Hulk Hogan estaba haciendo caja con sus pizzas o porque vio a los ataräxicos (y asociados) tan entretenidicos jugando al Speed Jungle que se esperó a que terminaran la partidilla que se traían entre manos y, luego, pudieran comentarla. (No, no ganó Quilopondrio, pero no insistáis, no debería salir en la crónica). Paco Jendris iba a ganar, pero al final fue derrotado por Ramoncillo el Poeta Serio y Alber el Fotomaníaco. Dicen que es complicado que a este juego ganen dos personas a la vez, pero yo tengo serias dudas de que más de dos de los que juegan a eso se hayan leído las reglas habitualmente.

Pasemos al meollo. Pasemos al concierto, ¡tenemos el setlist! Miren, miren:
  1. Highway Star
  2. Caderas de Madera (la canción de entrada del podcast Nostrasanchus)
  3. Pull Me Under
  4. Strange Kind of Woman
  5. La Noche que la Luna Salió Tarde
  6. El Sonido del Tiempo
  7. Blackest Eyes
  8. Wish You Were Here
  9. Rock and Roll
  10. Intervalo
  11. Born to Be Wild
El desarrollo del concierto estuvo genial. El Tentáculo Púrpura se situó en un lugar privilegiado apartado del resto del grupo. Me llegaron rumores de que lo que intentaba era sacar una pistola cósmica y disparar desde allí al público. Afortunadamente no lo hizo, aunque le hubiera dado un toque distinto al transcurso de un concierto de rock. Sorprendido me hallo por la capacidad de Paco Jendris de bailotear mientras le da a las cuerdas del bajo. La verdad es que si tuviera que apostar, diría que fue el que mejor se lo pasó, ese niño lleva el ritmo en la sangre, es parte de su alma, el gurú más bailón de la Escuela de Informática, ese es Paco Jendris. (¿Y Quilopondrio y su maravillosa melena que despertó el deseo de las mujeres? No, Quilo hoy no sale). Cherramón el Mesías y Zurra The Compositor, los dos guitarristas fueron los más aclamados por el público conjuntamente con Jara, el de los tambores, que no perdió la oportunidad de ganar todo el protagonismo posible desde detrás de la batería ataräxica.

Estos fueron algunos de los cánticos que pudimos escuchar. ¡Ataque "Citas al turrón"!
"Cherra, capullo, queremos un hijo tuyo"
(mujeres al borde de un despilporrio)

"Hurra, hurra, hurra, venimo' a ver a Zurra"
(y lo vimos ahí al chico con sus guitarrillas)
"Cherra, Cherra, Cherra, tiés que darnos guerra"
(la dio, pero no a nosotros... nadie se quejó)

"Jara, lo que más me gusta de ti es tu... batería"
(esto lo gritó un freak)

"Si tienes hambre, te doy una ensañada de hostias"
(Jara es un hombre religioso, ¡amén!)

A mí se me hizo un concierto corto. En estos casos, cuando se te hace corto, es bueno. Nos dejaron para el final el "Born to be wild" para que los Hijos del Metal (Miguel el Heavy y José), Quil... (¿ya le toca el turno a Quilopondrio de salir en la crónica? Que hoy no sale) y yo pudiésemos practicar la sana costumbre de "poguear" en un concierto. Fue un poco mierda, pero éramos cuatro nada más, estamos exculpados. Y Miguel el Heavy se emocionó porque le dedicaron una canción. Diría que es bonito ver a un jebi de verdad llorando, pero no lo hizo, ¡es más fuerte que el vinagre! Si dan con otro Miguel, se sale de la sala para guardar las apariencias.

Si adoptamos la calificación de Cabronos Extraños, el concierto obtuvo una nota de "Casi Legendario". No llegó al Legendario por una sencilla razón: no tocaron la canción de Bola de Dragón. El día que me la toquen, les daré un Legendario pero, de momento, se tienen que aguantar. (¿se va a acabar la crónica sin nombrar a Quilopondrio? No, hombre, no que a ese niño lo tenemos que nombrar, como mínimo)

Esta foto me ha gustado mucho y la he titulado: "Luz, fuego y rocanrol".

¿Hubo postconcierto? Claro que lo hubo. A pesar de que la mayoría de los almendrones se fueron cagados para sus casas, quedamos unos valientes que aún esperábamos si quiera un ratico de fiesta. ¡Y quedó Quilopondrio! Que os pensabais que no me había acordado de él. Pues sí, que vuestro superhéroe favorito estuvo por ahí con la mejor camiseta de la historia de la humanidad, la de Death: 100% Pure Organic Metal. Y se quedó conmigo de fiesta aunque luego lo tuve que devolver a su casa en Santa Cruz de los Cáñamos (obligada visita turísica para todos vosotros, hombrecillos y creyentes extraños). Por supuesto, para salir de Valdepeñas tuvimos ciertos problemas de orientación que nos solucionó muy amablemente El Mecánico-que-habla-con-los-autos-locos, Carlos, un buen tío que fue capaz de congeniar con Batman y nos dio las indicaciones oportunas para tomar la carretera correcta. Quilopondrio se tomó el favor a bien, le pesó un poco la conciencia pero se le pasó porque iba en el Batmóvil, además que yo un viaje de más ya lo había echado en cuenta, lo que pasa que que hubo cierta chica que no quiso ir a ver el la primera experiencia ataräxica vivida por un Cabrono.

Por último, si has llegado hasta aquí, abrazos y besicos en el culo.
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