3 de agosto de 2009

Parecidos razonables: Waluigi y Pier Nodoyuna

Hay que ver el jugo que dan los personajes de videojuegos. Cada vez tengo más claro que los que se los inventan sacan sus ideas de la tele o del cine, que son gente que tiene poca imaginación y se saca personajes de la manga sin que nadie le pregunte de dónde narices les ha surgido la "inspiración".

Mirad a Waluigi, uno de los malos del mundo de Super Mario, la versión maligna de Luigi, y a Pier Nodoyuna, el piloto más guarro de la parrilla. ¡Hasta más que Felipe Massa y el tonto de Hamilton juntos! Menuda pedazo de serie era aquella, la de los Autos Locos.


Está confirmado, se les ve el plumero.

2 de agosto de 2009

Las 20 series de dibujos animados que deberías ver si eres lector de Cabronos Extraños [IX]: Bola de Dan

Esta semana toca una serie de obligado recuerdo, porque todos en su día disfrutamos enormemente con las aventuras de Dan, ese niño que llegaba al colegio y no se apuntaba a uno de los deportes que se jugaban en esa época (básicamente, los mismos que ahora, excepto el balonmano, que por estas tierras se ha puesto de moda gracias al campeonísimo Balonmano Ciudad Real). Dan Titán, el chaval hiperactivo se apuntaba a ¡balón prisionero!



Bola de Dan va sobre un conocido juego, pero con otro nombre. El caso es que los japoneses llaman "balón prisionero" a lo que se ha llamao aquí toda la vida como "matapollos". Un jueguecillo en el que tenías que lanzar la pelota contra los contrarios para eliminarlos, el que se quedara sin jugadores, perdía y era humillado durante el resto de la clase y la semana hasta que volvía a ponerte el maestro de Educación Física a jugar al "deporte" éste. Evidentemente, en cada pueblo tienen sus normas, y en el pueblo de Japón donde vivían Dan y sus amigos no podían ser de otra forma. Allí el matapollos (como lo vamos a llamar a partir de ahora, porque ese es su nombre más técnico) es una cuestión de vida o muerte en el que chavalillos de no más de doce años se reventaban a balonazos de tal forma que tenían que salir a la cancha con protecciones por todos lados como si fueran a la guerra.

Lo cierto es que esta serie la vi cuando era pequeño y más de una vez intenté deducir las normas a partir de las escasas explicaciones que ofrecía la serie de dibujos animados, y hasta que no he sido mayor (y he jugado a algún videojuego antiguo de la NES que va de Dondgeball), no me he enterado bien de por qué a unos los cosían a balonazos y no eran eliminados. Resulta que ahí se juega con 7 (el número del-que-nunca-hace-nada) de forma que cuatro son los que tienen que esquivar el balón e intentar interceptarlo para recuperar la posesión y otros tres se ponen en los tres lados del campo contrario de forma que sólo pueden "matar" y no pueden ser eliminados. Es verdad, es un churro, pero probad a jugar en un campo pequeño que, o te pegas una paliza a correr evitando que te eliminen o lo hacen en nada. Sin embargo, la norma más universal de todas se mantenía, por eso a veces veías la agonía del pobre muchachote de turno sufrir una y otra vez unos balonazos que bien podrían romperle una costilla (o algo peor) a un adulto: si botaba en el suelo no se valía.

Uno de los grandes secretos de la serie (y que jamás fue desvelado) era el del material del que estaban hechas las pelotas y los petos, pues a veces eso alcanzaba un poder destructivo que ríete tú de las mortíferas técnicas de Son Goku cuando iba a aprender a luchar con el Maestro Tortuga. El caso es que los colegios se tenían verdadero odio unos a otros y echaban unas competiciones que daba gloria verlas, pues se lo tomaban tan en serio como si en ello les fuera o fuese la vida. Sobre todo el protagonista, Dan, que no sólo era un trepa (consigue meterse en el equipo de la escuela junto con los mayores y, en cuanto éstos se van a trabajar en sus respectivos negocios familiares porque ya han acabado la ESO y llevaban repitiendo la tira de años, enchufa a todos sus amiguillos en el equipo), sino también el hijo de un afamado jugador de matapollos. Imaginaos si sois huérfanos de padre y os preguntan en qué trabajaba y vosotros le contestáis: "Era jugador de élite de matapollos". Se van a quedar picuetos.

El caso es que la serie al principio está mucho mejor, pues Dan se rodea de los típicos clichés de las series japonesas protagonizadas por niños en edad escolar (el amigo fiel, bautizado como "Lázaro", que acaba haciendo las mismas cosas que el protagonista; la chica por la que está colado el protagonista...) y se pone a entrenar como loco para intentar entrar en el equipo de matapollos que está compuesto por unos tíos más bastos que un bocadillo de cepas. Como rival, aparece otro de los tópicos japoneses, el niño-bonito, con mucho dinero y por el que suspiran todas las niñas del cole de Dan (sólo por eso, yo le cogí una manía al mamón de Hugo Fénix, que así se llamaba el repelente niñato) y que siempre gana pero con el que al final se forma una rivalidad, que empieza siendo poco saludable, peor que luego acaba siendo un poco más sana. Luego la serie degenera a medida que los rivales de las criaturas que juegan junto a Dan van siendo más y más grandes y bestias.

Recuerdo uno de los partidos en los que Hugo Fénix fichaba a un gordo fanegas que no entraba por la puerta de su casa y por eso la tuvieron que ensanchar y al cual nadie era capaz de eliminar porque el balón se quedaba pegado a todo el sebo que componía a ese ser. Afortunadamente, Dan encuentra la forma de utilizar su fuerza espiritual (y quién no ha hecho eso ya a estas alturas, si hasta yo lo hago cuando juego con los Chicharritos.info, pero no me vale de nada porque se conoce que tengo poca fuerza espiritual) y transmite a la pelota, mediante los símbolos del equipo de su padre, una fuerza descomunal que lanza el balón a 200 km/h por lo menos. Eso sí, a pesar de los cacho balonazos que se reparten en toda la serie, ahí no muere nadie y raramente tienen que intervenir las asistencias sanitarias. ¡Son más fuertes que el vinagre los niños que juegan al matapollos! ¡Aprended, fans del fútbol! ¡Hombre, ya!

Un videojuego de Bola de Dan, éste no es al que yo jugué, pero si sale Dan, mola.

El caso es que la serie era muy entretenida para niños pero que la volví a ver hace poco siendo más mayor y es digna de visualizarla gracias a la cantidad de barbaridades que tiene. A ver cuándo habéis visto vosotros a unos tipos capaces de pegar un bote en el suelo con una pelota comprada en los 20 duros y que, una vez haya pegado ese bote en el suelo, sea capaz de impactar en la cara de alguien y hacerle verdadero daño. Y eso lo repetían los tres lanzadores una y otra vez hasta que perdían la posesión. No me quiero ni imaginar de qué sustancias sacaban esa fuerza ni qué motivaciones les empujaban a ello.

La Mula y la Rana son amigas vuestras. Y la gente comparte gustosa este tipo de cosas. ¡Hazte con ellas!

1 de agosto de 2009

Reseñas Breves DC (julio´09)

Tu tienda de cómics en Ciudad Real

Título en España: JLA vol.2 #21
Título en EEUU: Justice League of America nº21
Formato: Comic Book 24 páginas
Precio: 1.95 €
Editorial: Planeta DeAgostini

Reseña:

Parece que la serie regular de la Liga de la Justicia de América se ha abonado, definitivamente, a las historias cortas y paralelas del resto de sucesos que acontecen en el Universo DC. En esta ocasión, seremos testigos de una reunión entre la llamada "Trinidad del Universo DC" y del reclutamiento de Llama Humana por parte del villano Libra.
La verdad es que, aunque me parece criticable que una colección que cuenta entre sus protagonistas a pesonajes tan importantes como los miembros de la Liga (Batman, Superman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, etcétera), nos ofrece números mucho más entretenidos que en las entregas en las que asistimos a una pelea entre seres superpoderosos en la que no ocurre absolutamente nada y los hechos son, más veces de las que nos gustaría, justificados con un simple "ya lo comprenderéis más adelante". Dwayne McDuffie pasa por ser uno de los guionistas del actual plantel de DC Comics que mejor se maneja con la escritura de diálogos, y la primera mitad del cómic está copada por una reunión secreta en una nueva sala entre Batman, Superman y Wonder Woman en la cual se tratan temas de especial relevancia para el devenir del grupo y de los personajes, como los nuevos poderes de Vixen, la actitud de cara a la actual líder e la Liga, Canario Negro, o la posibilidad de ampliar el grupo ante las amenazas que se puedan avecinar. Muy interesante, con muchos guiños al comportamiento de los tres en el más de año y medio que lleva esta serie en el mercado. Luego, pasamos al robo de un banco por parte de un villano de cuarta o quinta fila como es la Llama Humana (y el intento de frustrarlo con la aparición de Red Arrow y Hawkgirl) y la aparición de Libra para crear más espectación a todos los sucesos que, con este lío de publicaciones y lanzamientos que ha organizado Planeta, ya hemos leído en "Crisis Final". Un cómic con mucho contenido que resulta una isla de cierto nivel en una colección que, precisamente no brillaba por ser de lo mejor de esta editorial en la actualidad.
En el dibujo, destaca la presencia del español Carlos Pacheco, el cual demuestra que es capaz de dar un resultado sobresaliente sin necesidad de recurrir a las exageraciones anatómicas o el estilo amerimanga o cartoon que se estaba haciendo común en los últimos meses en esta cabecera. Pacheco es un magnífico dibujante que cumple a la perfección tanto en la parte en la que vemos la reunión de los tres grandes de DC como en la parte en la que Red Arrow y Hawkgirl tienen que luchar contra su flamígero enemigo.

7/10
(Chanante)

(y no hay más, que estamos en agosto y mis visitas a la tienda de cómics se han ido retrasando y retrasando, con lo que no tengo más novedades de grapa-DC en mi poder)

Otros meses en el Universo DC:
Junio´09
Mayo´09
Abril´09
Marzo´09
Febrero´09
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