6 de septiembre de 2011

Reseña: One Piece #54

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Título en España: One Piece #54: Una situación irrefrenable
Título en Japón: One Piece volume 54
Formato: Tomo, tapa rúsica con sobrecubiertas, blanco y negro, sentido de lectura oriental, 192 páginas
Precio: 6.95 €
Editorial: Planeta DeAgostini

Reseña:

Después de que Luffy se separara del resto de sus compañeros en el combate contra Bartholomew Kuma, este fue enviado a Amazon Lily, la isla poblada exclusivamente por mujeres, donde ha sido capaz de convencer a la Emperatriz de las Kuja, y una de Los Siete Grandes Piratas, Boa Hancock, para que lo ayude a infiltrarse nada menos que en Impel Down.

Así pues, continuamos con la historia protagonizada en solitario por Monkey D. Luffy aunque, por lo menos, el autor tiene un momento para mostrarnos en unas pocas páginas a qué islas han ido a parar cada uno de los miembros de su tripulación. Unos han tenido más suerte que otros, y después de tantos tomos de One Piece leídos, seguramente Eiichiro Oda sea capaz de hacer que cada uno se enriquezca de la experiencia de una forma distinta. Personalmente, me ha llamado mucho la atención los paraderos de Zoro y Robin, aunque no tengo ni idea de por dónde irán los tiros, y todo lo que puedo contar en esta reseña son suposiciones.

Luffy llega a Impel Down y ahí se encontrará, igual que ya pasó con Jachan, con algunos personajes que hacía muchísimo tiempo que no se pasaban por las páginas de One Piece. Alguno es parte de los primero números de la colección, y otros ya son de la parte en la que la Banda del Sombrero de Paja entró en la Gran Ruta Marina. Me gusta que casi nada se quede en el tintero en todo lo que se trata de este manga. Por supuesto, no solo de personajes antiguos vive la serie, sino que conoceremos, ya por fin, la identidad de cada uno de Los Siete Grandes Piratas al servicio del Gobierno del Mundo, por ejemplo.

Por el resto, este tomo tiene una combinación casi perfecta de humor y acción tan propia de One Piece. Evidentemente, entrar en Impel Down con la intención de rescatar a Portgas D. Ace no es una misión ni mucho menos fácil para Luffy, pero la forma de salir de los aprietos del protagonista no deja de ser divertida y absurda.

En definitiva, sigo creyendo que One Piece es una grandísima serie de manga. Ahora bien, desde que, hace dos tomos, Eiichiro Oda le diera el cambio de rumbo a la historia, estoy más a la expectativa de que explote definitivamente la guerra de la que tanto se habla, porque este compás de espera, aunque muy entretenido, se queda corto con lo que parece que nos espera a la vuelta de la esquina.

8/10
(Espectacular)
Reseñas relacionadas:
One Piece #53
One Piece #52
One Piece #51
One Piece #50
One Piece #49

5 de septiembre de 2011

Ponte Eufórico Mix 2011

Por tercer año, toca ofreceros en Cabronos Extraños este meme musical en el que hacemos un álbum al más puro estilo Barney Stinson de Cómo conocí a vuestra madre, pero mucho mejor. Rock del verdad. Os dejo las reglas para este meme:

Regla nº1: No se debe repetir grupo (y obviamente canción tampoco).
Regla nº2: El disco debe tener un máximo de 12 canciones y un mínimo de 12 (o sea, 12 exactamente).


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  1. Sympathy for the Devil, de The Rolling Stones
  2. Rock and Roll All Nite, de Kiss
  3. Paranoid, de Black Sabbath
  4. Living After Midnight, de Judas Priest
  5. Shoot to Thrill, de AC/DC
  6. Kickstart my Heart, de Mötley Crüe
  7. Seek & Destroy, de Metallica
  8. Fast as a Shark, de Accept
  9. Indians, de Anthrax
  10. Raining Blood, de Slayer
  11. This Day We Fight!, de Megadeth
  12. Overkill, de Motörhead
Échale un vistazo a los anteriores Ponte Eufórico Mix de 2009 y 2010.

4 de septiembre de 2011

Las 20 películas que deberían ver Cabronos Extraños [IX]: ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú

La película de esta semana viene a sugerencia del gran Nacho Nebot, ese señor con monóculo, líder de su propio movimiento ideológico que sale en los podcasts de Teleadictos y Decadencia Occidental, y que odia que la gente se acueste tarde o, al menos, arme jaleo más allá de la puesta del sol.

Viniendo del magnánimo líder del Nebotismo, me temía que ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú fuera un truño de proporciones bíblicas. No obstante, el director, productor, y máximo culpable de todo el tema es Stanley Kubrick. Para quien no lo sepa, ese señor no es el creador del cubo ese con muchos colores (ese era Rubik, un primo por parte de padre), sino un jovenzuelo con una pedrada importantísima en la cabeza que, por alguna razón que aún no acabo de comprender, ha logrado hacer que la gente flipe en colores con sus películas que van desde el bostezo hasta la más absoluta normalidad. Podríamos decir que Stanley Kubrick es el Fernando Torres del cine, un tipo que destacó rápidamente, y el público y la crítica le han ido dando una fama que no acabo de comprender. La Naranja Mecánica le disputa el título de segunda película más sobrevalorada de la historia del cine a Ciudadano Kane (el primero está reservado para La Lista de Schindler, que es una mierda como un piano de grande, aburrida a más no poder).

Sin embargo, esta película no me ha desagradado. En el fondo, es bastante entretenida, aunque tiene ratos en los que dan ganas de mterte en la película y repetirle a los actores que no se pongan tan cansinos. Sobre todo a los del avión, que son lo más soso que existe. Peter Sellers (al cual le debemos que diera nombre a uno de las mejores bandas de rock españolas de la historia) hace de tres personajes, hasta tal punto de ser uno de los personajes que le da título a la película (en el original se llama de otra forma, pero yo ya sabéis que eso de leer subtítulos no me va). De los tres personajes de Peter Sellers, solo uno es realmente gracioso, el del presidente de Estados Unidos, que es una suerte de Miguel Gila pero a lo americano, que se dedica a hablar con el presidente de la Unión Soviética de la misma forma que lo hacía el humorista español. ¿Por qué no fichó Kubrick a Miguel Gila en vez de tener pluriempleado a Peter Sellers? Tampoco es más gracioso Peter Sellers que Miguel Gila. Se le ve el plumero.

Ah, sí, los otros dos papeles de Peters Sellers son el de "segundo al mando tontico" y el de Anthony Blake alemán, exagerando la locura. Bacalá.

El que me ha gustado ha sido George C. Scott, que bien podría ser el padre de mi amigo Santi, porque tiene unos gestos que son clavados a los que hace él. ¿Cómo creéis que puedo ver una película imaginándome a un hombre de Pedro Muñoz (sí, es el mismo pueblo del que es también Juande Ramos, un hombre queridísimo por los sevillistas) haciendo el papel de general del Ejército de Estados Unidos. La verdad es que hubiera mejorado la cosa, porque la idea de la película no está mal, y el humor, aunque un poco carente de chispa, sí que me ha gustado, pero si le metes toques negrillistas a tanto humor nebotista, hubiera sido un locurón. Claro, es Kubrick, si no aburre de vez en cuando, no es él, y los hipsters gafapastosos que lo aman y van a su tumba a llevarle rollos de películas adorarían a otro.

Por último, solo tengo que añadir que la banda sonora tiene dos canciones. Una es "Los animales de dos en dos uah, uah", que es la misma que sacó el anuncio del Altea XL; y la otra es una tía haciendo gorgoritos justo al final que me ha obligado a quitarle el sonido a la película. Conclusión, y después de haber visto Casablanca, la música de las películas viejunas suele ser bastante mala.

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