Navegando por la red me encontré, no hace mucho, con una iniciativa que llevó a cabo la BBC, la mayor cadena de televisión (y radio) de todo el Reino Unido, en 2009. Este proyecto consistía en una especie de torneo en el que intervenían 16 bandas de música y en el que se decidiría, en el canal radiofónico BBC 6 Music, cuál es la mayor banda metalera de la historia.
Las bandas escogidas fueron las siguientes:
AC/DC Anthrax Black Sabbath Deep Purple Def Leppard Iron Maiden Judas Priest Kiss Led Zeppelin Metallica Motörhead Rainbow Saxon Slayer UFO Van Halen
En total, de estas dieciséis bandas, sólo dos no están en activo oficialmente en la actualidad, Led Zeppelin y Rainbow. El resto, los que más y los que menos, aún están ahí al pie del cañón en los escenarios. Algunos en muy buena forma dando aún verdaderos conciertazos, como Metallica, Iron Maiden, AC/DC o Kiss. Otros, se mueven algo menos y han dado alguna que otra decepción en nuestro país, como Saxon.
Curioso ver los países de origen de cada grupo. De Australia sólo tenemos a AC/DC, mientras que cinco de los grupos son estadounidenses (Anthrax, Kiss, Metallica, Slayer y Van Halen) y, el resto, son todos ellos británicos, independientemente del estilo de Rock o Metal que toquen. Realmente, me parece una muy buena selección, porque han cogido grupos verdaderamente representativos, con una historia larguísima y con discos realmente memorables. La banda más longeva es Black Sabbath, fundada en 1967, seguida muy de cerca por Deep Purple y Led Zeppelin (ambos de 1968), y Judas Priest y UFO (en 1969). En cuanto a los de creación más reciente, encontramos nada menos que tres bandas fundadas en el año 1981, precisamente tres de los cuatro grupos más importantes del Thrash Metal: Anthrax, Metallica y Slayer.
El torneo se resolvió de la siguiente forma:
En efecto, acabó ganando Iron Maiden, con lo que no estoy del todo de acuerdo. De hecho, algunas de los emparejamientos yo no los hubiera resuelto igual que en la tabla. No sé qué opinión tendréis vosotros.
Esta vez nos toca saber cómo sería el que los tres componentes de la Redacción Extraña estuviéramos ahí metidos en el mundo del wrestling luchando en la WWE (y cobrando un pastón, porque el hecho de tener a Sánchez en plantilla sale por una barbaridad de dinero, que él no es un vendido como Escofil o como yo).
Claro, si formamos un stable, lo primero que habría que decidir es si somos heels o faces. Por un lado tenemos a un candidato a babyface como es el Señor Sánchez, al que todo el mundo quiere abrazar y adorar, y por el otro lado está Escofil, que sin comerlo ni beberlo se mete en líos y es el más polémico de toda la Redacción Extraña. En el medio estoy yo, que me inclino más por el Lado Oscuro, metiendo cizaña y provocando... así que seríamos un equipo de heels, pero liderados por Sánchez, lo que daría lugar a diversas storylines en las que al final, Escofil y yo acabamos haciéndole caso a Sánchez.
Van a tener que recuperar lo del mote de "Macho Man" para llamárselo a Sánchez.
Las mejores partes de los shows serían aquellas en las que Escofil y yo saliéramos a hacer las promos, micro en mano hablándole a todo el estadio. Si los que editan el sonido en los programas grabados de la WWE creen que es complicado borrar los abucheos a John Cena, no me quiero ni imaginar cuando empiecen los insultos a Escofil y a mí. Eso sí, McMahon iba a estar encantado, porque con las barbaridades que decimos, nos íbamos a llevar mal con todo el vestuario, y todos querrían pegarnos, así que no habría problema en sacarse feudos de la manga.
Evidentemente, al tratarse de un stable de tres, el líder, Sánchez (cuyo gimmick sería el de un luchador fortísimo con poderes de predicción que le permiten adelantar los golpes de su rival) iría a por el título mundial y Escofil y yo lucharíamos por los de los equipos. Ya me imagino a Sánchez luchando contra Batista, levantándolo en vilo y tirándolo fuera del ring para que Escofil y yo vayamos con las sillas esas de pega que siempre hay por ahí tiradas debajo de las lonas del ring y le peguemos hasta en el carnet de identidad al Animal. ¡Mira que meterse con Sánchez! Por supuesto, los reinados de Sánchez serían larguísimos y todas las camisetas llevarían su cara, porque el que es guapo lo tiene que aprovechar. Ríete tú de la Hulk-Manía, ¡llega la Sanchez-Manía!
Parece que están diciendo: "Vamos a sacar un CD con las mejores canciones de entrada de todos los luchadores que nos hagan la pelota".
Escofil tendría un gimmick por el que saldría al ring con unas gafas de sol como si fuera y fuese de incógnico, y su nombre oficial sería el de Loco Corleone. Yo sería su compañero de tag-team y saldría al ring como mandan los cánones del wrestling, con la melena suelta y el pelo mojado. Mientras que Escofil lucharía utilizando su prodigioso físico (como buen bajista de un grupo de Heavy Metal, Escofil es un hombre-hombre de los de verdad, pues está curtido en miles de batallas dialécticas así como tiene en su haber un montón de horas trabajando en el campo, cosa que no pueden decir muchos otros), yo me dedicaría a las marrullerías y a pegar saltos desde las esquinas (esto es debido a que, si tienes el pelo largo, pues tienes que pegar saltos para que luego te echen fotos con la melena al viento y puedas salir en la revista oficial).
Eso sí, vamos a ver los detalles más importantes a tener en cuenta:
Temas de entrada:
Para el equipo (cuando salgamos los tres juntos o dos de nosotros): La intro de Dragon Ball.
Para Sánchez: Too much, too young, too fast (de Airbourne).
Para Miguel: Hate Me! (de Children of Bodom).
Para Escofil: La BSO del Padrino.
Tipo de combate en el que seremos especialistas:
En la lucha por equipos: Alguno sin descalificación.
Sánchez: Hell in a Cell, para que cuando use sus poderes de predicción den más miedo.
Miguel: Steel Cage, para que se pueda pegar un buen trastazo desde lo alto de la jaula.
Escofil: Submission Match, porque se le da muy bien lo de arrestregarse.
Finishers:
Como equipo: Distraer al árbitro y meterle con todo lo que haya debajo del ring al adversario.
Sánchez: Power Bomb, pero con el poder del True Metal.
Miguel: Frog Splash, mientras le grito un insulto al rival.
Escofil: Anaconda Vice, arrimando sobaquera a la cara del otro.
Indumentaria: Fuera del ring iremos con la camiseta de Cabronos Extraños, excepto yo, que iré también con una cazadora vaquera de estas guarruzas hechas polvo. Sánchez tiene que luchar con pantalones, para no acomplejar al resto; Escofil luchará en calzoncillos, porque le gusta presumir; y yo con la camiseta, para hacer publicidad en las fotos de la revista.
Palmarés: Sánchez va a ganar tantos títulos mundiales como John Cena, porque muy en el fondo es fan suyo. Alguna vez, Escofil o yo ganaremos un título de los medios, el Intercontinental o el USA, pero nos va a durar poco, porque lo nuestro va a ser ganar los títulos por parejas cada dos por tres, porque como en la WWE hay pocas, vamos a partir la pana.
Título en España: JSA: Los Archivos Libertad Título en EEUU: JSA: The Liberty Files nº1 & JSA: The Liberty Files nº2 & JSA: The Unholy Three nº1 & JSA: The Unholy Three nº2 Formato: Tomo, tapa rústica, color, 264 páginas Precio: 18.95 € Editorial: Planeta DeAgostini
Reseña:
Otro tomo de la línea de mundos alternativos de DC, "Elseworlds", que sale publicado en nuestro país. En esta ocasión, el nombre de reclamo de la portada es el de la JSA, aunque en las páginas interiores tienen su propia versión un gran número de héroes que no pertenecen oficialmente a las filas de la Sociedad de la Justicia de América, el primero de todos ellos, Batman.
El tiempo en el que transcurre esta aventura es en la década de los treinta, y cubre tanto el final de la II Guerra Mundial como los años posteriores, pues se trata de un relato dividido, claramente, en dos partes bien diferenciadas. En primer lugar, tendremos al grupo de los Tres Profanos investigando el nuevo arma secreta que parece esconder el mismísimo Hitler para ganar la guerra de una vez por todas; y en segundo, una nueva misión de los espías estadounidenses en busca de desbaratar un plan que puede ocasinar una explosión nuclear en algún punto del planeta Tierra. Como podéis ver, estamos ante una historia en la que las versiones de los héroes que estamos acostumbrados a ver volar y moverse por en pleno siglo XXI actúan aquí como espías al servicio de unos gobiernos y otros.
Los protagonistas de todo el tomo son los Tres Profanos, un trío de agentes antiguamente formado por el Gato (Ted Grant, más conocido como Wildcat), el Búho (Charles McNider, el Dr. Medianoche) y el Reloj (Rex Tyler, alias Hourman). Sin embargo, a este grupo se les añade el Murciélago (Bruce Wayne, sí, el ya comentado Batman), en sustitución del recién fallecido Ted Grant. Un grupo bastante curioso que Dan Jolley es capaz de combinar sobre el papel haciendo que la relación entre los tres nuevos compañeros quede muy creíble a pesar de cargar con la lacra de tratarse de personajes bastante bien conocidos por el público y pertenecer, en la continuidad oficial, a afiliaciones distintas, eso sí, en el mismo bando. Pero no sólo serán los Tres Profanos los únicos que tengan una versión diferente en este mundo, sino que también veremos a un Espantapájaros en forma de muerto viviente; un Mr. Terrific encarnado por Terry Sloane (el original, y no el actual); o Jack Sonrisas, el nombre que recibe el Joker en este universo y que es el detonante de toda la primera trama al ser el que posee los secretos del arma que Hitler piensa utilizar contra el Ejército Aliado. Por supuesto, no podía faltar una versión distinta de Superman en la historia.
El trabajo de Dan Jolley es fantástico. Me ha gustado mucho cómo ambienta una historia de superhéroes en un mundo en el que el espionaje tiene un peso mucho más importante que las grandes batallas entres seres superpoderosos. Es una aventura dentro de un panorama histórico muy explotado en cualquier medio (cine, televisión, literatura, videojuegos, cómic, etcétera), pero del que aún se pueden dar algunas visiones diferentes como la que tenemos entre manos. Ver al Murciélago sufriendo por tener que matar a los nazis en tiempo de guerra, o a la nómina de infiltrados con superpoderes con la que cuenta el gobierno estadounidense no hace más que dar la impresión de que estamos ante un universo superheroico explotable al cien por cien. Además, Jolley no duda en introducir seres de gran poder en el mundo, teniendo todos ellos un trasfondo bien montado que concuerda a la perfección tanto con lo que ya sabemos del personaje en cuestión como con la historia que nos está contando el escritor. Uno de los mayores puntos fuertes que le he encontrado a "JSA: Los Archivos Libertad", ha sido que mantiene la emoción en todo instante, ya sea en la primera, como en la segunda historia, reservándonos algunos giros que, si bien se esperan, acaban impactándote de lleno cuando son revelados en alguan de las magníficas viñetas de Tony Harris (el cual, por cierto, figura en los créditos como coescritor del cómic).
Gráficamente hablando, "JSA: Los Archivos Libertad" obtiene una fantástica nota. Tony Harris (el dibujante de la serie editada por Norma Editorial, "Ex Machina") tiene un estilo muy característico. Si bien sus dibujos están dotados de un realismo espectacular -de sobra sabemos que es uno de los muchos artistas que se apoyan en fotografías para mejorar el lenguaje corporal de sus personajes-, quedan perfectamente todas las variaciones que establece en ellos cada vez que alguien debe hacer uso de sus superpoderes. También es cierto que en las escenas en las que la acción no es lo más importante, Harris se crece, pero está a la altura de las circunstancias a lo largo de todo el volumen.
En definitiva, un cómic altamente recomendable. Que nadie se asuste por el hecho de ser otra historia más de superhéroes, la JSA y la II Guerra Mundial, que estamos ante un Elseworlds muy divertido y entretenido cargado de sorpresas en su interior. Lo peor, sin duda, el precio.