14 de julio de 2008

¿Dónde has dejado los calzones...?

...Chico Diablo?

En DC hay una mente pervertida que se pasa tres pueblos de vez en cuando. En el tercer número de la nueva andadura de los Jóvenes Titanes con periodicidad bimestral, uno de los más novatos miembros del grupo de sidekicks, Chico Diablo hace un comentario que nos pone la mosca detrás de la oreja justo después de que pasemos nuestra vista por Wonder Girl.

A lo mejor os parece un poco enrevesado pero yo os lo voy a facilitar:

Seguid el orden de los números (pinchad en la foto para verla grande):
  1. Parecer ser que Wonder Girl está cabreada por lo que podéis leer.
  2. Nosotros comprobamos a ver porqué le han preguntado eso (hay que leer los cómics con detenimiento y mirar bien los dibujos)
  3. Seguimos con los bocadillos que tocan y... ¡Degenerado!

A Geoff Johns se le ve el plumero

13 de julio de 2008

Los 20 videojuegos que deberías jugar si eres lector de Cabronos Extraños [XIII]: Worms Armageddon

El videojuego de estrategia por turnos por excelencia de toda la historia de los videojuegos de PC. También conocido por esos lares como "Los Gusanetes". Salió en la época justa en la cual los Cabronos Extraños, por edad, empezábamos a tener un control más exahustivo de los ordenadores, y por tanto, éramos capaces de jugar a un juego medianamente complejo como es este.

"Hilarante acción y estrategia".
Más claro, imposible.


La temática principal del Worms Armageddon, como la de cualquiera de las versiones en 2D que han ido apareciendo para unas plataformas y para otras (hasta en la Nintendo DS hay uno), es que tienes unos cuantos gusanos repartidos por el escenario y tienes que cargarte a todos los del bando contrario. Con los años, he llegado a la conclusión final de que el juego se desarrolla en una realidad paralela en la cual los gusanos han conquistado el mundo gracias a acceder a un arsenal de armas de poderes inimaginables. Además, algunas de las armas más mortíferas tenían munición ilimitada, como las granadas verdes (las cuales, sabiendo compaginarlas con el viento, eran un recurso la mar de bueno) o los bazookas (que eran los más divertidos cuando venían acompañados del "¡venganza!" del gusano en cuestión). ¿Y quién, en sus primeras partidas, no se ha puesto a disparar a plena potencia contra una pared resultando una explosión que lo ha mandado directametne al agua? Pues nadie.

Los gusanetes son lo de lo más cachondo que se pueda recordar en los videojuegos. Las voces venían completamente dobladas en un montón de idiomas y las frases típicas de "ya te pillaré yo" o el largamente recordado "traidor..." rivalizan en guión con las mejores aventuras gráficas a este lado del río Pecos. Además, los belicosos gusanos tenían una estética bien curiosa: una cabeza muy gorda pegada al resto de cuerpo de gusano; dos ojos gigantescos, unas cejas negras que aparecían o desaparecían (e incluso se las comían ellos mismos); y una manos que levitaban a su alrededor y que, sin dedos, les permitína usar las escopetas, ejecutar el "Puño de Dragón" del mismísimo Ryu, o usar el bazooka de ovejas. ¡Y si se contaminaban con radiación se volvian verdes! Aunque ellos eran rosas.

Menuda escabechina. Estas eran las mejores partidas.

En el Worms Armageddon empezaron a aparecer una serie de súper-armas que causaban destrozos considerables, no sólo en el escenario, sino también en las líneas enemigas. A veces pillabas también a un gusano de tu equipo, pero eso ya sabemos todos que son daños colaterales y no hay que preocuparse. Seremos acusados de traidores y nada más.

De entre todas las armas secretas que comento, mis preferidas eran:

- Bomba Plátano: Consistía en una especie de granada de mano con forma de plátano que lanzaba el gusanete. Botaba más que cualquier otro tipo de bomba y, una vez explotaba, se dividía en varias bombas plátano más que también explotaban. La fuerza que tenía era mucho mayor a la de una granada normal y, bien usada, era de las más útiles de todo el juego.

- Súper Oveja: Era una oveja explosiva, a priori, normal, que se dejaba suelta e iba por ahí dando saltitos y balando alegremente. La diferencia era que, al pulsar la barra espaciadora, le salía una capa roja y la podías controlar por los aires, pudiendo meterte en los escondrijos de todos aquellos que se escondían de ti y reventarlos de un buen petardazo. Además, todos los objetos que cogiera la oveja loca ésta, te servían para tu arsenal.

- Lanzallamas: Una de las armas más complicadas y que siempre he pensado que era completamente inútil hasta que Miguel el Heavy, el Hijo del Metal, me abrió los ojos a la verdad. A simple vista, era un lanzallamas normal que servía para abrasar al gusano rival. Sin embargo, combinarlo con el viento o usarlo cuando podías dejar al gusano metido en un pozo incandescente, a parte de sobrepasar la crueldad, era de las estrategias más efectivas que he conocido.

- Eutanasia: Era una mujer viejuna que se dejaba suelta y caminaba lentamente, con su bastón mientras se activaba una cuenta atrás. Cuando ésta llegaba al final, habías de haber calculado bien que llegara cerca de tu objetivo y la explosión le quitaba, mínimo, la mitad de la vida al gusanete. Si habías calculado bien, el impacto se podía combinar con las minas, los tanques de ácido o contar con que el gusanete saliera volando por los aires y se etrellara o muriera o muriese ahogado.

Vamos, un juegazo.

12 de julio de 2008

Reseña: One Piece #42

Tu tienda de cómics en Ciudad Real

Título en España: One Piece #42: Los piratas contra el CP9
Título en Japón: One Piece volume 42
Formato: Tomo, tapa rúsica con sobrecubiertas, blanco y negro, sentido de lectura oriental, 208 páginas
Precio: 6.95€
Editorial: Planeta DeAgostini

Reseña:

Por fin, Luffy y su banda han logrado llegar hasta el lugar en el que el Cipher Pol Número 9 tiene retenida a Nico Robin. Después de unos cuantos capítulos en los que la épica ha predominado sobre el resto de las situaciones (dejando poco espacio para que Eiichiro Oda dé muestras de lo bien que se desenvuelve en su vena más cómica), y en el que hemos podido ver que Luffy ha ideado nuevas formas de aumentar su poder de forma espectacular, podemos ver cómo se enfrentan piratas contra CP9 de una vez por todas cara a cara. Para empezar sólo os digo una cosa, el combate contra Blueno no fue nada comparado con lo que nos tiene previsto este tomo número 42.

Evidentemente, no todo será tan fácil como llegar y enfrentarse directamente a los siete miembros del CP9 que aún quedan en pie para liberar a Robin. Spandam tiene preparado una nueva treta para retrasar, un poco más, a la banda del Sombrero de Paja y que estos se vean obligados a enfrentarse, y derrotar, a todos y cada uno de sus subordinados. De hecho, yo estaba deseoso de leer, por ejemplo, cuáles son los nuevos poderes de Kaku y Califa, saber de la verdadera personalidad de gente como Kumadori o Fukuro (los cuales fueron presentados ya hace unos tomos pero que quedaron relegados rápidamente a un segundo plano mientras la batalla no les incumbe a ellos), o de conocer los emparejamientos (obligados en este tipo de shonen) entre los dos bandos. En parte, casi todas las dudas que tenía bien se pueden despejar con la lectura de este número, aunque Oda se las apaña para contarnos tres o cuatro batallas a la vez, intercalando unas y otras, siempre queda la duda de si, de haber dedicado muchas más páginas para los combates de forma individual, no se hubieran disfrutado mucho más por su extensión.

Pero, aún teniendo en cuenta que se podrían haber estirado las luchas un tanto más (por un lado se agradece que no sea así, porque en otros mangas ya se ha caído en ese error y la trama ha pasado a segundo plano centrándonos en un combate únicamente por tomo), Oda no deja de aportar más y más detalles que engrandecen a sus personajes. Me encanta el trato que está recibiendo Chopper, que últimamente parecía dado de lado pero que, en dos capítulso, ha recuperado la senda que nunca debió dejar (algo parecido a lo que le ha pasado a Sanji, pero a la inversa). Además, este tomo está cargado de los detalles que hacen grane a Oda en su particular creación de personajes en su universo de aventuras de piratas: explotar los paralelismos entre Kaku-Zoro, Califa-Nami o Lucci-Luffy son más que evidentes al principio, pero muchísimo más después de haber leído esta entrega.

En definitiva, en líneas generales, este es un gran tomo, como todos los de la colección. Ya hace tiempo que tengo la creencia que One Piece va a más y no creo que pueda haber un bajón a la vista en mucho tiempo. En este tomo se recupera algo que se había perdido últimamente, y son los combates en los que los protagonistas tienen todo el peso de la historia y de la lucha en sí, y eso es algo importantísimo en mangas de aventuras. Por mi parte, sigo recomendándolo al cien por cien.

9.5/10

Reseñas relacionadas:
One Piece #41
One Piece #40
One Piece #39
Fullmetal Alchemist vol.11
Bleach #16
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