Llegamos al mes en el que el fresco estaba ya dando sus últimos coletazos (esto me ha quedado muy
Juan Antonio Alcalá, así que tengo que arreglarlo)... ¡ojete! (qué artista estoy hecho).

Fue en el mes de abril cuando os conté una de las leyendas urbanas más conocidas del mundo del rock. Se trata de aquella vez en la que los componentes de
Manowar y los de
Twisted Sister "quedaron a pegarse" en el parque, pero los Manowar se hicieron caquita, y no se presentaron para luchar contra la banda liderada por
Dee Snider. Desde luego, no es para fiarse ni lo más mínimo de esos tipos que van con las mallas repretadas de marcando paquete (seguro que se meten calcetines) y se pasan horas en el gimnasio. ¡Mucho mejor ir de
Power Ranger con colorines! Vamos a tener que cambiar el grito ese de "
¡Por el poder de Grey Skull!" por el de "
¡Por el poder del Glam Metal!". ¡Y sentir el
Metal, cojones!
Y hablando de gente ridícula, no sé si conoceréis a uno de estos artistas de los sádico, estas personas que se enriquecen gracias a que en
España tenemos una de las costumbres medievales más reprochables y vergonzosas de toda
Europa. Un tal
José Tomás, un terrorista del derecho animal, todo ensangrentado, se parece al asesino en serie más blandito de la historia de la televisión,
Dexter Morgan. ¡Vaya dos tipos raros!
Pasemos al tema de los
podcasts, que sabéis que es una cosa que me encanta. Resulta que en abril saqué lo que más tarde utilizaría para los
Cabroneces a partir del númeor
40. Un homenaje a los
Testimonios de
La Hora Chanante, pero con
Richard Stallman, que yo no niego que sea un señor muy listo, pero sí que es cierto que los palmeros que tiene alrededor son un poco tristes. Más concretamente, aquellos que montaron un circo en la escuela de informática de
Ciudad Real donde fue a verlos, que parecía que era
Iniesta en
Fuentealbilla, o
Casillas en
Móstoles.

Pero, eso sí, de un señor ridículo a un señor con papeles, casi ingeniero y más guapo que todas las cosas. En el
Cabroneces 22 vino
Sánchez (más conocido como
Nostrasanchus) a contarnos cómo fue nuestro viaje a
Punta Cana meses antes, en enero. Las peripecias de dos daimieleños en la
República Dominicana. No tienen precio. Es uno de mis Cabroneces favoritos de todos.
Media de las reseñas publicadas en este mes:
6'54
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A ver qué va a pasar con el pisto...